DE ANTIGUOS A MODERNOS
Los faros redondos eran símbolos de coches antiguos, y los LEDs parecían haberlos jubilado, pero ha pasado justo lo contrario
Los faros redondos parecían condenados a desaparecer con la llegada de los LED, pero esta tecnología los ha recuperado y convertido en una de las firmas de diseño más modernas.

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Durante décadas, unos faros redondos eran casi una forma de saber que estabas delante de un coche antiguo. Los diseños rectangulares, las ópticas afiladas y, posteriormente, las enormes posibilidades que ofrecía la tecnología LED parecían condenarlos definitivamente a convertirse en una reliquia del pasado.
Pero ha sucedido justo lo contrario. Basta mirar algunos de los coches más recientes para comprobar que los faros circulares están viviendo una segunda juventud. Y, curiosamente, buena parte de la culpa la tienen precisamente los LED que parecían destinados a acabar con ellos.

Los faros redondos no nacieron por una cuestión de estilo
Hoy podemos asociar los grandes faros circulares a coches clásicos como el Mini, el Fiat 500 o el Renault 4, pero originalmente su forma tenía mucho más que ver con la ingeniería que con el diseño.
Los reflectores circulares eran relativamente sencillos y económicos de fabricar y permitían distribuir correctamente el haz de luz. Durante buena parte de la primera mitad del siglo XX, por tanto, utilizar un faro redondo era prácticamente la solución lógica.
La situación comenzó a cambiar especialmente a partir de los años 60. Los fabricantes empezaron a experimentar con ópticas rectangulares, trapezoidales y cada vez más integradas en la carrocería. Tener faros redondos empezó entonces a transmitir justamente lo contrario: tradición.
Con la evolución del automóvil hacia capós más bajos y carrocerías más aerodinámicas, las ópticas también fueron haciéndose cada vez más estilizadas. Durante los años 80, 90 y 2000 parecía bastante evidente hacia dónde se dirigía la industria.

Los LED parecían el golpe definitivo
La llegada de los LED eliminó prácticamente una de las últimas limitaciones que tenían los diseñadores. A diferencia de una bombilla tradicional con su reflector, un pequeño diodo LED puede integrarse en multitud de formas diferentes.
Eso abrió la puerta a faros cada vez más estrechos, líneas luminosas, enormes bandas atravesando el frontal e incluso complejas firmas lumínicas formadas por decenas o cientos de pequeños puntos de luz.
Sobre el papel, el viejo faro circular parecía tener los días contados.
Sin embargo, esa misma libertad ha terminado provocando su regreso. Ya no es necesario fabricar un reflector circular y colocar una bombilla en el centro. Ahora los diseñadores pueden simplemente dibujar un círculo utilizando luz.

El Renault 4, Mini, Fiat 500 e incluso Ferrari demuestran que el círculo vuelve a estar de moda
Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en el nuevo Renault 4 E-Tech. Renault ha recuperado uno de los rasgos más reconocibles del antiguo "4 Latas", pero lo ha reinterpretado completamente mediante tecnología LED.
No se trata realmente de instalar dos enormes faros tradicionales. Lo que vemos es una firma luminosa circular destinada a recordar inmediatamente al modelo original.
Algo similar sucede con Mini. Sus ópticas redondas continúan siendo una parte fundamental de su identidad décadas después del lanzamiento del Mini clásico. También el Fiat 500 ha conservado esa asociación visual con sus antepasados mediante elementos circulares reinterpretados con tecnología moderna.
Pero quizá el caso más llamativo sea el Ferrari Luce. El primer Ferrari completamente eléctrico rompe con buena parte de los códigos estéticos habituales de Maranello, pero precisamente en su zaga recupera cuatro pilotos circulares LED, una referencia deliberada a Ferrari como el 360 Modena y el 458 Italia.
La paradoja es difícil de pasar por alto. Ferrari ha creado uno de los coches más tecnológicos y rupturistas de su historia, desarrollado además con la colaboración de LoveFrom, el estudio fundado por Jony Ive y Marc Newson, y ha decidido conectar ese futuro eléctrico con una de las soluciones visuales más clásicas de los deportivos de la marca.
Incluso fabricantes que no necesariamente quieren recuperar un modelo clásico concreto utilizan ahora esta geometría. En el Nissan Micra de última generación, por ejemplo, los elementos circulares forman parte de una identidad propia mucho más que de un homenaje directo al pasado.

El faro ha dejado de ser únicamente un faro
Ahí está probablemente la principal diferencia. Antes un faro era redondo porque técnicamente tenía sentido que fuese redondo. Ahora puede ser redondo porque el diseñador quiere que lo sea.
Los LED han convertido la iluminación del automóvil en otro elemento de diseño. Algunas marcas tienen garras luminosas, otras utilizan grandes bandas horizontales y otras están recuperando el círculo.
De hecho, se ha producido una situación bastante curiosa. Lo que durante décadas simbolizaba un coche antiguo puede resultar ahora tremendamente moderno, mientras que algunos grandes faros rectangulares recuerdan inmediatamente a los coches de los años 70, 80 o 90.
El Ferrari Luce resume perfectamente ese cambio. Un coche eléctrico de más de 1.000 CV, concebido para abrir una nueva era en Ferrari, mira al futuro utilizando en su trasera una forma que la marca lleva décadas empleando. Los LED no han recuperado exactamente aquellos viejos faros redondos: han recuperado su silueta y la han convertido en una especie de logotipo luminoso.
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