¿ESTÁ TU COCHE?

Diseños que envejecieron al revés: de modernos a rarunos en tiempo récord

En el mundo del automóvil hay diseños que en su día fueron rompedores, audaces y muy vanguardistas, pero que con el paso del tiempo no han envejecido como esperaban sus creadores

coches-mas-feos-0517-004

coches-mas-feos-0517-004Centímetros Cúbicos

Publicidad

Cuando un diseñador tiene carta blanca, el resultado puede ser una obra maestra... o un experimento de ciencia ficción que se cuela en los concesionarios. En el mundo del automóvil hay diseños que en su día fueron rompedores, audaces y muy vanguardistas, pero que con el paso del tiempo no han envejecido como esperaban sus creadores. Al contrario: pasaron de modernos a directamente rarunos en tiempo récord. En muchos casos, la línea que separa lo valiente de lo ridículo era más fina que el cristal de una luna trasera.

Estos coches nacieron con la intención de ser diferentes. Sus formas desafiaban lo establecido, rompían con las proporciones clásicas y prometían redefinir conceptos como "monovolumen", "coupé" o "practicidad". Pero el público, que a veces necesita tiempo para digerir lo nuevo, nunca terminó de tragarse el bocado. En su momento, algunos recibieron premios por innovación o fueron alabados por la prensa especializada. Hoy son memes con ruedas o temas recurrentes en foros de diseño fallido.

Sin embargo, ahí está la gracia. Porque estos coches siguen siendo comentados, analizados y hasta coleccionados. No pasaron desapercibidos, y eso ya los coloca por encima de miles de vehículos aburridos que jamás provocaron una reacción. Sus fallos estéticos (o su audacia mal entendida) se convirtieron en parte de su identidad, y por eso merecen ser recordados como lo que son: los reyes del "¿pero esto qué es?".

Regreso Fiat Multipla
Regreso Fiat Multipla | Fiat

Fiat Multipla: el Picasso de los parkings

Lo del Fiat Multipla fue arte abstracto con ruedas. Un coche que parecía diseñado por dos equipos que no se hablaban: uno hizo la base de un monovolumen racional, otro colocó encima una especie de bicho con ojos saltones. La configuración interior era brillante (tres asientos delante, tres detrás, todo en poco más de cuatro metros), pero nadie hablaba de eso. Todo el mundo se centraba en sus faros dobles, su frente encogido y esa forma que desafiaba cualquier referencia anterior.

En Italia vendió bastante bien, porque allí el diseño raro se tolera mejor. Pero fuera de sus fronteras, el Multipla fue más motivo de burla que de compra. No fueron pocas las revistas que lo incluyeron en rankings de los coches más feos jamás fabricados, y aún hoy genera reacciones viscerales. Su segunda generación, ya con un diseño más convencional, pasó sin pena ni gloria: la fealdad era parte de su personalidad, para bien o para mal.

El paso del tiempo no ha sido amable. Aunque ahora empieza a haber cierto culto por su rareza, durante dos décadas ha sido el comodín en cada recopilación de despropósitos estéticos. En los foros automovilísticos se habla de él con una mezcla de fascinación y miedo. Es el equivalente automotriz de esas películas que son tan malas que terminan siendo de culto. Solo que aquí, el presupuesto fue real y las intenciones, serias.

Renault Avantime
Renault Avantime | Renault

Renault Avantime: ¿cupé, monovolumen o experimento?

Renault decidió que ya estaba todo inventado y se sacó de la manga el Avantime, un "coupéspace" que quería unir lo mejor de dos mundos: la elegancia de un coupé con la amplitud de un monovolumen. El problema es que esos mundos rara vez quieren compartir cama. El resultado fue un coche que parecía diseñado con piezas de otros modelos y que, aunque tenía detalles interesantes (como su techo acristalado o las puertas enormes sin marco), generaba más preguntas que admiración.

El diseño era obra de Patrick Le Quément, el mismo que firmó otros Renault arriesgados, pero esta vez se pasó de frenada. La zaga parecía venir de un concept car, el frontal de un Espace enfadado, y el perfil lateral no tenía ninguna línea que conectara con lógica. Para colmo, su precio y su posicionamiento comercial eran tan difusos como su silueta, así que las ventas se desplomaron desde el primer minuto.

Hoy, el Avantime es uno de esos coches que los entusiastas franceses miran con una ceja levantada. Algunos lo reivindican por su osadía, otros lo usan como ejemplo de que hay ideas que mejor no sacar del concepto. Pero si algo no se le puede negar es personalidad. Como todo lo que tuvo una visión clara (aunque equivocada), ha ganado valor entre los coleccionistas más excéntricos.

Jaguar S Type
Jaguar S Type | Jaguar

Jaguar S-Type: retro sin sentido del tiempo

Jaguar lanzó a finales de los noventa el S-Type en un intento de reconectar con sus raíces. Quería recuperar el espíritu de los años 60, pero con tecnología de Ford y proporciones de la era Windows 98. El resultado fue un coche que parecía antiguo desde el día en que salió del concesionario, con una parrilla ovalada que recordaba vagamente a los modelos clásicos, pero encajada en una carrocería que no sabía muy bien si mirar al pasado o al futuro.

Aunque tuvo cierto éxito comercial (gracias al nombre Jaguar más que a su silueta), el tiempo no lo ha tratado bien. Hoy en día es difícil encontrar a alguien que lo mire sin pensar que algo ahí no cuadra. Los cromados, las formas bulbosas y la trasera confusa lo alejan de cualquier estándar de belleza actual. No es feo de forma flagrante, pero tiene ese aire de "no sé qué hago aquí" que lo convierte en un raro entre los raros.

Para los entusiastas británicos, el S-Type es como ese pariente que iba bien vestido pero con calcetines blancos. Se aprecia la intención, pero el conjunto chirría, y aunque algunos lo defienden como un clásico en potencia, la mayoría lo ve como un experimento que demuestra que lo retro no siempre es sinónimo de acierto.

citroen-pluriel-20-anos-fuente-citroen-1
citroen-pluriel-20-anos-fuente-citroen-1 | Citroën

Citroën Pluriel: muchas ideas, poca ejecución

El Citroën C3 Pluriel nació con un complejo de Transformer. Quería ser todo: berlina, descapotable, pickup… Lo consiguió a medias, con un sistema de techo desmontable que necesitaba práctica, paciencia y previsión meteorológica. Porque una vez quitabas los arcos laterales (que no cabían en el maletero), ya podías rezar para que no lloviera. Si llovía, ajo y agua.

El diseño era simpático, eso sí. Redondeado, con toques juguetones y cierto aire playero. Pero la ejecución se quedó corta. Las juntas no sellaban bien, las filtraciones eran frecuentes y el sistema de apertura era más complejo de lo que parecía. Con el tiempo, esa versatilidad tan prometida se convirtió en una molestia, y como suele pasar, lo que era original un año después ya parecía un problema.

Hoy, el Pluriel es un coche que genera ternura, pero también cierta lástima. En Francia tiene un pequeño grupo de fieles, pero fuera de ahí es difícil encontrar quien lo defienda. Y aunque Citroën siempre ha sido valiente en sus propuestas, aquí se pasaron de creativos sin haber hecho los deberes en ingeniería. De los coches que envejecieron mal, este lo hizo además con goteras.

Austin Allegro
Austin Allegro | Austin

Austin Allegro: cuadrado por donde no debía

Hablar del Austin Allegro es como abrir un viejo álbum de fotos de los años 70 y preguntarse en qué estaban pensando. Fue la gran apuesta de British Leyland para renovar su gama, y terminó convirtiéndose en un ejemplo clásico de por qué las prisas y los recortes no son buenos aliados del diseño. El Allegro tenía proporciones dudosas, una línea de cintura alta y, para rematar, un volante cuadrado. Sí, cuadrado.

La idea era moderna: diferenciarse, innovar, darle un aire tecnológico. Pero el resultado fue todo menos ergonómico. Con un diseño exterior que ya en su día fue criticado por su torpeza, y una mecánica poco fiable, el Allegro envejeció mal desde el momento en que salió al mercado. No necesitó décadas para parecer anticuado: ya lo estaba cuando era nuevo.

En Reino Unido es un símbolo de una época oscura para la industria automotriz local. Ha aparecido en todas las listas de "peores coches británicos" y, aunque algunos lo miran con nostalgia, la mayoría coincide en que fue un desastre con matrícula. Pero como ocurre con muchos de estos modelos rarunos, su legado persiste precisamente por lo que no supo ser.

Cuando la vanguardia envejece sin filtro

Estos coches no fueron fracasos absolutos. Algunos cumplieron con su propósito durante un tiempo. Pero con el paso de los años, lo que fue innovador se volvió incómodo. Las líneas que desafiaban convenciones empezaron a parecer chillonas, y las soluciones ingeniosas se convirtieron en anécdotas. La estética, tan subjetiva como cruel, dictó sentencia, y lo hizo rápido.

El fenómeno no es exclusivo de Europa, pero en el viejo continente se da con más frecuencia porque el diseño automotriz aquí siempre ha sido más arriesgado. Las marcas se atrevieron con ideas nuevas, rompedoras, a veces sin red, y eso deja cicatrices, pero también historias que merecen contarse. Porque un coche que provoca reacción, aunque sea de risa, vale más que uno que pasa sin pena ni gloria.

Al final, estos diseños que envejecieron al revés nos enseñan que la línea entre lo genial y lo grotesco es delgada, y que el tiempo, ese juez sin piedad, siempre acaba poniendo cada coche en su sitio. Aunque ese sitio sea un meme.

Antena 3» Noticias Motor

Publicidad