50.000 IMPORTADOS EN JULIO DE 2026
Bruselas pide a China que limite sus híbridos en Europa para evitar otra guerra comercial
La guerra comercial entre Europa y China podría abrir un nuevo frente en el automóvil.

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La Unión Europea ha pedido a Pekín que limite voluntariamente las exportaciones de coches híbridos fabricados en China hacia el mercado comunitario, según ha publicado el Financial Times.
La propuesta situaría el objetivo en torno al 15% de cuota para estos modelos, frente a un nivel actual que el diario cifra en aproximadamente un tercio.
La iniciativa se enmarca en las negociaciones que Bruselas mantiene con China para reducir el desequilibrio comercial sin recurrir, al menos inicialmente, a una nueva escalada arancelaria.
El movimiento llega después de que la UE ya actuara sobre los coches eléctricos fabricados en China. En 2024, Bruselas estableció aranceles adicionales de hasta el 35,3% para determinados fabricantes chinos, que se sumaron al arancel estándar del 10%.
Los híbridos, en cambio, han quedado fuera de esas medidas específicas y mantienen un tratamiento diferente.
Según el Financial Times, las importaciones de híbridos chinos se han disparado desde entonces: habrían pasado de unas 3.800 unidades en octubre de 2024 a alrededor de 50.000 en julio de 2026.
Para los fabricantes europeos, el avance de estas tecnologías supone una presión adicional en un mercado en plena transformación.
De hecho, desde Alemania ya se han reclamado medidas contra los híbridos enchufables procedentes de China, mientras fabricantes como Volkswagen han pedido una respuesta europea ante lo que consideran una competencia comercial que pone bajo presión a la industria continental.
La Comisión Europea busca obtener resultados concretos en estas conversaciones antes de una reunión de alto nivel prevista para octubre. China, por su parte, ya ha advertido de que seguirá de cerca las medidas de la UE y ha rechazado la idea de limitar voluntariamente sus exportaciones.
Así, el automóvil vuelve a situarse en el centro de las tensiones comerciales entre ambos mercados. La diferencia respecto a 2024 es que Bruselas intenta ahora encontrar una fórmula negociada antes de recurrir de nuevo a los aranceles.
Si ese acuerdo no llega, la propia Comisión ha dejado abierta la posibilidad de adoptar nuevas medidas comerciales.
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