CONDUCCIÓN AUTÓNOMA EN 2027
En 2027 podrás leer, dormir o trabajar mientras el coche te lleva… por menos de 30.000 €
Ford te traerá la conducción 100 % autónoma a los modelos de acceso, y lo hará antes de lo esperado.

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Ford ha decidido que la autonomía de Nivel 3 deje de ser un capricho de modelos premium y pase a formar parte de sus coches más asequibles, y por eso se ha marcado el anuncio que dice que en 2027 algunos vehículos por debajo de los 30.000 euros integrarán la función que permite apartar la vista de la carretera con seguridad. Esta apuesta no es cosa de una promesa vacía, sino el resultado de una estrategia industrial en la que la plataforma VEU (Vehículo Eléctrico Universal) reduce costes y facilita montar el hardware y el software necesarios sin inflar el precio final.
La evolución del BlueCruise (que ya montaba el Ford Mach-E) hacia una conducción en la que no hace falta vigilar el asfalto supone cambiar el concepto de coche de acceso, ahora, lo que antes era asistencia avanzada se convierte en una verdadera autonomía limitada a tramos autorizados, y Ford plantea que el usuario pueda dedicar ese tiempo a actividades como leer correos o descansar.
La marca del óvalo se plantea el 2027 como el año en el que veremos los primeros modelos económicos con esa etiqueta de conducción sin ojos, aunque la implantación, como siempre, será paulatina y dependerá de homologaciones y regulaciones como las de la Unión Europea.

Qué tecnología hace posible que el coche conduzca solo (y por qué no es magia)
Para que un coche de bajo coste alcance Nivel 3 hace falta mucho más que un volante y cámaras y se requieren sensores redundantes, procesadores capaces de tomar decisiones en milisegundos y software con comprobaciones de seguridad en tiempo real, y por eso Ford ha apostado por combinar radares, cámaras y posiblemente LiDAR junto con unidades de cálculo de alta capacidad en una mezcla que permite al vehículo ver el entorno con precisión y reaccionar ante imprevistos, y además obliga a implementar capas extra de seguridad que garanticen que el sistema no falla en condiciones críticas.
La clave del Nivel 3 es la responsabilidad, porque mientras el sistema está activado, la carga legal y operativa recae sobre el propio vehículo, y por eso Ford refuerza la redundancia de frenos, de direcciones y de comunicaciones, de modo que si un sensor deja de funcionar otro tome el relevo sin una pérdida de seguridad. Del mismo modo, los protocolos de desconexión y el modo de recuperación ante fallo están diseñados para que el coche recupere un estado seguro antes de exigir la intervención humana.
No se trata de liberar al conductor del todo en cualquier carretera, sino de permitir descansar la atención en tramos muy concretos y homologados, y por tanto, la tecnología debe cumplir unos requisitos legales y pasar pruebas exigentes antes de que se autorice su uso generalizado, y eso explica parte del calendario hasta 2027.

Qué implica en la práctica y qué debes tener en cuenta si te interesa
Si estás pensando en comprar uno de estos Ford, debes saber que la experiencia no será la misma en todas las vías, ya que la conducción sin ojos funcionará solo en ciertos tramos señalizados y cuando el coche tenga mapas y sensores calibrados para esa ruta, y además la normativa del país determinará cuándo y dónde se puede activar. Por eso conviene informarse sobre el alcance exacto de la función antes de decidir la compra y no caer en la tentación de pensar que el coche es infalible en cualquier situación.
Desde el punto de vista económico, el democratizar el Nivel 3 cambiará radicalmente la ecuación coste-beneficio del coche eléctrico y eléctrico-asequible, ya que ganarás horas de productividad o descanso sin pagar precios de lujo, no obstante, también habrá una factura tecnológica y de mantenimiento, y además las primas de seguro podrían adaptarse a este nuevo reparto de responsabilidades entre humano y máquina.
En resumen, que Ford pretende devolver tiempo a la gente y, al mismo tiempo, transformar la movilidad cotidiana. La promesa es enorme y por eso conviene mantener el escepticismo prudente, informarse sobre homologaciones y comprobar en cada mercado cómo se regulan estos sistemas antes de imaginar un futuro en el que el coche haga el trabajo mientras tú haces otra cosa.
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