ESENCIA OFF-ROAD
¿Cómo era el R4 eléctrico antes de convertirse en Renault 4 E-Tech?
La tradición todoterreno del modelo se manifestó en el concepto previo al coche de producción actual. Apreciaciones y mención de los elementos de su diseño.

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Vivimos un momento en el que muchos iconos del pasado han tenido que reinventarse para sobrevivir. Modelos que nacieron como utilitarios ligeros y sencillos hoy se ven obligados a crecer. Las normativas de emisiones, los sistemas de seguridad obligatorios y las exigencias estructurales actuales hacen imposible que un Renault 4 pudiera volver al mercado con el tamaño y la simplicidad de los años sesenta y setenta.
El resultado de esa evolución es evidente: el nuevo Renault 4 se ha transformado en un SUV del segmento B. La comparación con el modelo original deja clara la diferencia de escala, especialmente cuando ambos coinciden cara a cara, como ocurrió en el Centro de I+D+i de Renault Group en Valladolid. El contraste no es solo estético, también es conceptual.
El actual Renault 4 E-Tech eléctrico está pensado principalmente para un uso urbano, encajando dentro de la categoría de los B-SUV eléctricos. Sin embargo, la verdadera pregunta no es qué fue el Renault 4 en el siglo pasado, sino qué representaba antes de convertirse en el modelo de producción que llegará a los concesionarios.

Antes de su versión definitiva, la marca lo presentó como un show-car eléctrico y versátil, capaz —según su propia definición— de acompañarte “al final de la calle o al fin del mundo”. Esa frase resumía bien su doble personalidad: un coche práctico para la ciudad, pero con una herencia claramente ligada a la aventura y al uso fuera del asfalto. Y esa intención quedó todavía más clara con el Renault 4Ever Trophy, donde el enfoque off-road no se disimulaba en absoluto.
La esencia todoterreno en el Renault 4Ever Trophy
La conexión del Renault 4 con el mundo del todoterreno no es nueva ni forzada. Forma parte de su ADN. Desde sus primeras generaciones fue un coche sencillo, robusto y fácil de adaptar, con una suspensión pensada para soportar caminos complicados y con margen para aumentar la altura libre al suelo. No era un todoterreno puro, pero sí un utilitario capaz de ir más allá del asfalto con naturalidad.

Por eso no sorprende que el Renault 4Ever Trophy, el concept car que anticipó el actual E-Tech de producción, abrazara sin complejos esa filosofía aventurera. El prototipo incorporaba llantas sobredimensionadas con neumáticos de 770 milímetros y sistema automático de control de presión, paragolpes específicos para proteger la carrocería, un alerón trasero inspirado en el Renault 4L Evolution de rally y una galería de techo personalizada para transportar equipamiento, incluida una rueda de repuesto.
Era, en esencia, un ejercicio de diseño, un adelanto conceptual. Pero la historia del Renault 4 demuestra que su vertiente off-road nunca fue un simple recurso estético. Desde los competidores del París-Dakar en los años setenta y ochenta hasta la popular 4L Trophy que cada año cruza Marruecos, el modelo siempre ha estado vinculado a la aventura.
Por eso no sería descabellado pensar que, más adelante, el Renault 4 E-Tech pueda incorporar una versión con una orientación más campera dentro de la gama. Al fin y al cabo, reinterpretar un mito no significa borrar su pasado, sino adaptarlo a los tiempos sin perder su esencia.
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