Los partidos del 155 tendrían mayoría absoluta en Cataluña en las elecciones después de que se aprobara en el Congreso la ley de amnistía mientras el independentismo sufre un descalabro que les impediría volver a iniciar cualquier procés fake como el anterior. Los catalanes le han visto el cartón a la trampa y han dado un aporte masivo a quien ha propiciado el perdón de los que les engañaron, así de magnánimos han sido. El resultado es una hostia profunda a aquellos independentistas que se creían que hablaban por Cataluña. El engaño masivo que resultó el proceso independentista hoy ha muerto desnudado por los catalanes que ya no soportan el juego de trileros a los que le han sometido los dirigentes independentistas.

La correlación de fuerzas solo arroja un resultado viable posible, un tripartido del PSC con ERC y los Comunes. Es difícil saber qué ganaría ERC impidiendo un gobierno así sin que hubiera posibilidad de formar uno independentista, pero estamos acostumbrados a ver como a los de Junqueras les tiemblan las piernas cuando Carles Puigdemont les amenaza. Tienen un complejo con los posconvergentes que no son capaces de superar incluso con su líder habiendo comido cárcel y no habiendo podido presentarse a las elecciones, mientras el que se escapó a vivir a cuerpo de rey les da lecciones. El tripartito de izquierdas es la única posibilidad, pero no apostaría a que ERC tuviera el coraje para afrontarlo. Si tuviera que apostar diría que nos vamos a elecciones. He dicho que solo hay una posibilidad, pero no es cierto, si el pujolismo sociológico triunfara la sociovergencia afloraría garantizando un gobierno en Cataluña, Barcelona y Madrid. No descarten que si Puigdemont abandona vuelvan los convergentes.

El PSC es quizás el partido dentro del PSOE más proclive a arrimarse al centro y la patronal. Se puede decir que aspira a convertirse en la rama política de "foment del treball" así que se asume que optar por apoyarse en el PSC no es la mejor manera de articular políticas de clase que favorezcan a la mayoría popular. Es decir, un análisis que, en términos de clase, considere que tanto Junts como el PSC son contrarios a los intereses de la clase trabajadora puede ser aceptable, pero en ningún caso considerar que Junts sí lo es para llegar a acuerdos y negarlo al PSC. Lo importante es qué se antepone a la hora de llegar a pactos, si la patria o la clase, para empujar a aquel con quien pactes a posiciones que favorezcan a las clases populares o ir en dirección a la línea nacionalista y tener el mismo rumbo depauperador de los servicios públicos de la última década.

ERC ha sido siempre el pagafantas del procésy el posprocesismo se lo ha pagado dándole un revolcón incluso cruel. Los republicanos, al igual que la CUP, siempre han elegido la nación antes que la clase y se han plegado a los posconvergentes para alcanzar esa república ilusoria. Han engañado a todos aquellos que se creían que era posible una independencia en las condiciones existentes y han reforzado a la derecha nacionalista que ha sido la única en mejorar el resultado en tres escaños cuando ERC y CUP han perdido dieciocho. El independentismo ha perdido 13 escaños si contamos los ganados por los xenófobos de Aliança Catalana. ERC solo tiene la posibilidad de mirar hacia lo que de verdad necesita la gente, porque el pueblo no come banderas.

El procesismo ha dejado tierra quemada para el independentismo de izquierdas. La CUP merece análisis aparte, los que solo se presentaron a las elecciones en España para conseguir dinero y se negaron a votar cualquier medida de justicia social; un partido con un análisis de clase potente, transformador, que identifica de manera certera los problemas profundos de la clase trabajadora y que lo tiran todo por tierra echándose en brazos de los socios de los fascistas de Vlaam Belang en Europa. Los independentistas más irredentos han cambiado a la CUP por Aliança Catalana: cuando te pliegas a la derecha te acaban cambiando por los amigos ultras. Los que han aupado a la derecha nacionalista de Carles Puigdemont han tenido la derrota que merecen, esperemos que reaccionen y busquen apoyar a quien puedan sacar políticas concretas y materiales para la clase trabajadora. Cataluña ha enterrado el procesismo y se ha derechizado. Es lo que pasa cuando al pueblo le engañan aquellos que les prometieron una utopía.