Sí, un consumo elevado de alimentos ultraprocesados en nuestra dieta podría alterar el estado de nuestra microbiota o flora intestinal, y no precisamente para bien.

Así lo ha mostrado un nuevo trabajo en el que han colaborado varios grupos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN). En él se ha constatado que "un alto consumo de ultraprocesados se asocia a una mayor abundancia de bacterias específicas del intestino humano relacionadas con enfermedades inflamatorias gastrointestinales", tal como asegura el Dr. Jordi Salas, principal investigador de este estudio.

Los resultados de este trabajo, en el que también han colaborado varias áreas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) y que acaban de publicarse esta misma semana en la revista científica 'Frontiers in Nutrition', revelan una vez más que lo que comemos influye -para bien y para mal- en nuestra microbiota intestinal. Por lo que mantenerla sana es clave para nuestra salud y bienestar.

Así lo asegura la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) quien define microbiota (o flora intestinal como la hemos conocido toda la vida) como el conjunto de microorganismos que se encuentran en el cuerpo y que cumplen funciones importantes en la salud. Funciona como un órgano más, tanto que los expertos desde hace ya algunos años se refieren a ella como el segundo cerebro del cuerpo humano, y participa en tres funciones esenciales:

  • Ayuda a proteger el aparato digestivo de otros microorganismos patógenos causantes de enfermedades.
  • Estimula el sistema inmunológico o sistema inmune.
  • Ayuda a realizar parte de la digestión.

Ahora, un nuevo trabajo con sello español nos muestra aquellos alimentos que influyen de forma negativa en nuestra microbiota y por ende, en nuestra salud. Se trata además de un trabajo pionero en este campo, en el que una vez más tenemos, por tanto, que resaltar el importante y decisivo papel que juega la microbiota en nuestro organismo y salud.

Los alimentos ultraprocesados, malos para la microbiota y salud

La microbiota está determinada por los genes, el ambiente y especialmente por la alimentación, por lo que es fundamental llevar una alimentación adecuada para mantener sano este 'segundo cerebro'.

Según las pautas de las FEAD, es importante llevar una dieta saludable, rica en frutas, verduras y fibra, y disminuir el consumo de azúcares refinados, grasas saturadas, (como podemos encontrarnos en muchos platos, incluidos los ultraprocesados), alcohol y algunas especias.

También es importante consumir alimentos fermentados (ricos en probióticos) como el yogur natural sin azúcar; tomar grasas saludables (como aquellas que encontramos en el pescado azul, aguacates, frutos secos y sobre todo, en el aceite de oliva virgen extra) y cocinar los alimentos de forma sana.

El trabajo del CIBEROBN, uno de los pioneros en este campo, se llevó a cabo con una muestra de 641 sujetos de edad avanzada que tenían un alto riesgo cardiovascular residentes en diferentes centros (Reus, Valencia, Málaga y Barcelona). Todos ellos fueron clasificados en tres categorías según su consumo de ultraprocesados (bajo consumo, medio y alto).

Es importante conocer exactamente qué son los alimentos ultraprocesados. Son aquellos cuyo consumo es a veces alto (o muy alto) en azúcares, sal y grasas saturadas (elementos o ingredientes que no debemos tomar en exceso). "Pero además son alimentos que usualmente han sido sometidos a múltiples procesos industriales y/o se le añaden otros ingredientes alimentarios como edulcorantes, espesantes, colorantes o realzadores de sabor", como explica el estudio.

Una vez se recogieron las muestras fecales de las 641 personas participantes en el estudio, para obtener la información sobre la composición de su microbiota intestinal (mediante métodos computacionales de alto rendimiento), los investigadores observaron que aquellos que pertenecían al grupo de alto consumo mostraban una mayor abundancia de bacterias relacionadas con enfermedades gastrointestinales.

Esto, según los investigadores, sugiere que "la dieta y el estado nutricional son determinantes en la salud humana a través del cambio de la composición de la microbiota intestinal". Así, tal como concluyen los expertos, "la detección de patrones dietéticos poco saludables relacionados con los perfiles de la microbiota intestinal serían esenciales para llegar a entender los mecanismos de diversas enfermedades y para el diseño de futuras estrategias de prevención y mejora en salud pública".