ARAGÓN
¿Por qué visitar el Parque Nacional de Ordesa en primavera?
El deshielo y la floración son dos de los motivos.

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La primavera es, sin duda alguna, una de las mejores épocas del año para descubrir el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Ubicado en el Pirineo aragonés, en la provincia de Huesca, el que es uno de los espacios naturales protegidos más antiguos e icónicos de España muestra entonces su mejor cara. Cascadas caudalosas, praderas verdes intensas y cumbres aún nevadas dan forma a un paisaje espectacular y lleno de vida que cualquier amante de la naturaleza no querría perderse.
Para empezar, en primavera tiene lugar el deshielo. Si bien quedan picos todavía nevados, parte del hielo que se ha acumulado en las zonas más altas de estas cumbres que van de los 700 a los 3.348 metros de altitud empieza a derretirse. Con ello, los ríos reciben más agua y las cascadas son mucho más abundantes. La famosa Cola de Caballo y otras que hay repartidas por el valle lucen entonces más bonitas que nunca, mostrando un caudal impresionante y un sonido constante de agua que sirve de banda sonora en las rutas por la zona.
En primavera, por tanto, el agua se convierte en uno de los protagonistas principales del Parque Nacional de Ordesa, pero no en el único. Los bosques también se visten de gala una vez llegan marzo y las temperaturas al alza. Las hayas y los abetos recuperan su color verde intenso, y el suelo del valle se llena de flores silvestres que salpican de colores el paisaje.

Dicho así, puede que no acabes de imaginarlo. Pero te adelantamos algo: la combinación de roca, vegetación y nieve, junto a los ríos y cascadas con un mayor caudal que en otras épocas del año, convierten al Parque Nacional de Ordesa en un rincón especialmente fotogénico en primavera.
Además, no solamente el paisaje es mejor en esta época del año, sino que también lo son las condiciones que ofrece esta época del año a los senderistas. Las temperaturas son suaves, los días son más largos y los caminos son más accesibles. Por ello, entre marzo y junio es buen momento para explorar el parque y realizar rutas de senderismo como la del Valle de Ordesa, la Faja de Pelay o la subida hacia la Pradera de Ordesa.
No importa si eres senderista experimentado o un visitante que busca un paseo más tranquilo. En cualquier caso, la primavera es la época perfecta para que te calces unas deportivas o botas cómodas, prepares tu maleta y salgas a disfrutar de este paisaje que, pese a ofrecer su mejor versión en estos meses, no está tan masificado como en verano.
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