Segovia está llena de villas con un singular encanto que invitan a disfrutar de su historia plasmada en piedra. La provincia, construida con tierra rojiza y repleta de naturaleza, desprende una belleza castellana incomparable que merece la pena conocer sin prisa, pueblo a pueblo, rincón tras rincón. Entre sus parajes naturales destacan las Hoces del río Duratón y de su mapa se pueden resaltar innumerables pueblos que, sin duda, se convertirán en verdaderos oasis de tranquilidad perfectos para disfrutar de buena gastronomía, monumentos de épocas pasadas y una gran riqueza arquitectónica. Además, su situación geográfica es muy cómoda ya que se encuentra bien comunicada y a pocos kilómetros de Madrid. Sin duda, cualquier visita a la capital segoviana merece alargarse un tiempo conociendo las villas que la rodean y sus respectivos tesoros. Como, por ejemplo, los idílicos jardines del Real Sitio de San Ildefonso, la espectacular plaza mayor de Pedraza, la muralla de Cuéllar o la exquisita gastronomía de Sepúlveda. Segovia es una provincia para disfrutar con los cinco sentidos bien despiertos. El gusto se rinde a su ponche segoviano, sus judiones de La Granja y su cochinillo, la vista a sus amplios paisajes, el tacto a la piedra erosionada por el tiempo, el aroma a la tierra y la naturaleza viva y el oído al eco de su historia que el viento hace llegar con fuertes soplidos a cada localidad. Te proponemos una guía por los pueblos segovianos más acogedores, sorprendentes y bellos. Un recorrido a través de la provincia castellana con la cual saborearás todo el encanto de la tierra y te deleitarás con rincones en los que el tiempo parece haberse detenido hace siglos, dejando intactos edificios, calles, murallas y castillos.