Laredo, en Cantabria, viste sus calles de flores el último viernes de agosto desde hace más de un siglo. Ese día, a las 17.30 horas, comienza un desfile de carrozas adornadas con flores naturales que recorre las calles de la localidad. Se le conoce como la Batalla de las Flores, pero aquí nadie guerrea, sino que disfruta de la belleza y el colorido de obras maestras de la floricultura. Ya desde la noche anterior se puede ver cómo se adornan las carrozas. Al ser flores naturales, el trabajo ha de hacerse con rapidez y sin margen de tiempo con respecto a la cabalgata. Es así desde 1908, cuando 25 traineras fueron engalanadas con flores, serpentinas, caramelos y pasteles. Con el muelle ya repleto de espectadores en aquel entonces, se realizó una auténtica batalla naval en la que más de uno se llevo un buen tartazo. Al año siguiente ya se celebra en las calles y poco a poco, se va transformando hasta llegar al concepto actual, en el que las carrozas engalanadas son las protagonistas. En ellas, las rosas, hortensias y crisantemos utilizados en las primeras ediciones se han ido sustituyendo por las margaritas, la dalia morada y el clavelón chino. Junto al desfile, también se organizan mercadillos y espectáculos musicales. Este año, además, con el Concurso Nacional de Saltos 'Villa de Laredo' en el Centro Hípico, que se desarrollará has el 31 de agosto. La fiesta concluye con la elección por parte de un jurado de la mejor carroza del año y con fuegos artificiales al caer la noche (a las doce en punto, kilos de pirotecnia se dispara desde la playa Salvé, llenando el cielo de tantos colores como antes en las carrozas). Si Laredo siempre merece la pena, sobre todo por su especial gastronomía (es mítica su Ruta de la Tapa Imperial), es en agosto cuando se convierte en cita obligada.