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Castilla y León

Catedral de León: Descubre la curiosa historia del "topo maligno"

Es el momento de descubrir la historia que se esconde tras el “topo maligno” que encontrarás en la preciosa Catedral de León.

Catedral de León

Pxhere Catedral de León

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La Catedral de León es, sin lugar a dudas, una de las más espectaculares no solamente de España sino de todo el mundo. Eso sí, hay muy pocas personas que conocen la curiosa historia que se esconde sobre la espectacular Puerta de San Juan, en el mismo interior de la edificación.

En ese mismo lugar, encontramos el conocido como “topo maligno”. Él, según cuenta la leyenda, es el responsable directo de que las obras de este precioso templo sufrieran muchos contratiempos. Y es que este animal, por la noche, minaba los cimientos de la Catedral de Santa María de Regla. Así pues, echaba abajo los trabajos realizados durante el día.

La leyenda cuenta que los leoneses, hartos de la situación, decidieron salir una noche para buscar al topo. Hay quien dice, incluso, que pusieron una espectacular trampa en el subsuelo. Sea como sea, es que finalmente lograron atrapar al topo. No solamente le dieron muerte, sino que colgaron su pellejo en la pared a modo de advertencia.

Vidrieras de la Catedral de León | Imagen de Miguel Hermoso Cuesta en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0

Una leyenda con un curioso trasfondo

Máximo Gómez Rascón, director del Museo de la Catedral de León, desveló que este tipo de leyendas solían tener “un trasfondo realista que sintetiza sabiamente con un símbolo”. Por tanto, en esta ocasión, el mismo topo resulta ser una metáfora de aquellas cuestiones arquitectónicas que había sufrido esta construcción gótica. De hecho, la inseguridad era parte de su día a día.

El solar donde se encuentra la Catedral de León era donde se ubicaba el palacio del Rey Ordoño II y éste, a su vez, se construyó sobre unas termas romanas. De esta manera, Máximo Gómez Rascón desvela que “parte de los fallos tienen su origen en los hipocaustos del siglo II de las termas romanas”. Por lo tanto, las filtraciones y las humedades causaron grandes problemas a los que estaban involucrados en el proyecto.

Todo ello sumado a la deficiente calidad de piedra con la que se construyó, así como el gran desafío que suponía, para la época, su sorprendente diseño. Desde entonces, la Catedral ha sufrido grandes contratiempos: “Tuvo una vida muy accidentada, sobre todo desde el siglo XV”, desveló Gómez Rascón. Un claro ejemplo lo vemos cuando el terremoto de Lisboa de 1755 afectó a las vidrieras, mientras que en 1857 comenzaron a caer piedras de las bóvedas.

Por lo tanto, la Junta General del Reino llegó a informar, en el año 1876, del peligro de derrumbe que tenía esta edificación. “Todo este conjunto de fatales circunstancias hace fundamentalmente temer que este edificio, maravilla de arte, admiración de propios y extraños, no sea en breve más que un montón de escombros”, se leía en este documento. Así pues, hasta el año 1901, la Catedral se mantuvo cerrada mientras se realizaban las pertinentes obras de restauración.

Bóveda de la Catedral de León | Pixabay

En realidad era un topo ¿o una tortuga?

El director del Museo de la Catedral de León desveló que, a principios de la década de los 90, decidieron bajar el pellejo del topo para llevarlo a una exposición que tendría lugar en Barcelona. El experto recuerda que “lo bajamos para restaurarlo y se cayó el mito. Era claramente un caparazón de tortuga”.

Los investigadores de la Universidad de León confirmaron este hecho. Se trata, sin lugar a dudas, de una “tortuga laúd”, que abundaba en el norte de España hasta el siglo XIX. Así pues, aún es un misterio quién llevó la tortuga a este lugar y por qué la situó sobre la Puerta de San Juan de la Catedral de León.

Muchos son los expertos que creen que se trate de una ofrenda a la catedral pero, como decimos, todo es un misterio aún. Gómez Rascón sí que deja claro que, “colgada como estaba y vista desde abajo, parecía la piel de un topo gigante. Nadie imaginó que fuera una tortuga”. Es más, desde un principio fue presentado como este animal. Tanto es así que existen numerosas referencias de la antigüedad donde hablan de este “topo maligno” de la Catedral de León. ¡Muy curioso!

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