ECUADOR
Todo sobre la Torre Morisca de Guayaquil: ¿sabías que cambió de ubicación en numerosas ocasiones?
Ponemos rumbo a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, para conocer todos los detalles sobre su espectacular Torre Morisca.

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Viajamos hasta Guayaquil, en Ecuador, donde podemos toparnos con un gran número de monumentos y construcciones verdaderamente sorprendentes y espectaculares que no dejan indiferente a nadie. Un claro ejemplo lo encontramos, precisamente, en la Torre Morisca, también conocida como Torre del Reloj. El paso del tiempo ha hecho posible que se haya convertido en uno de los emblemas de la ciudad ecuatoriana.
Torre Morisca de Guayaquil, a través de su historia
Para conocerla, debemos viajar al siglo XVIII y hay que saber que está marcada por numerosos cambios de ubicación, reconstrucciones y hasta problemas técnicos. Su origen viene dado por la llegada de un primer reloj público a Guayaquil, que fue traído por los jesuitas a mediados del mencionado siglo aunque, eso sí, no existen fuentes que confirmen esta versión. Lo que es un hecho es que este primer mecanismo habría funcionado en una torre de madera independiente del edificio principal del colegio San Francisco Javier, que fue fundado en 1705.
Después de que se procediese a la expulsión de los jesuitas en 1767, la estructura fue desmontada y, en 1783, reconstruida sobre el edificio del Cabildo, bajo el nombre de Torre de la Campana. A principios del siglo XIX, el conjunto (formado por casa, torre, reloj y campana) fue adquirido por Santiago Espantoso. Con posterioridad, el Cabildo se encargó de comprar el reloj y lo instaló en la nueva sede municipal, que fue inaugurada en 1817. De hecho, es el mismo edificio donde se firmó el Acta de Independencia en 1820. A pesar de todo, el antiguo mecanismo no tardó en presentar cada vez más fallas, probablemente por los daños generados durante su traslado.

Como consecuencia, en el año 1837, se planteó la opción de reemplazarlo. Eso sí, las dificultades económicas retrasaron la compra hasta que el empresario Manuel Antonio de Luzárraga decidió financiar la adquisición de un nuevo reloj en Inglaterra. Cabe destacar que debía cumplir diversas condiciones técnicas, como es claridad en las esferas, resistencia al clima e, incluso, que las campanas se escuchasen a larga distancia.
Este nuevo reloj llegó en 1842 y fue inaugurado ese mismo año por Vicente Rocafuerte, por lo que se sustituyó de forma definitiva el reloj anterior. A pesar de todo, la historia de la torre siguió siendo inestable, puesto que, en 1902 y por miedo a incendios, se desmontó la estructura original. Con posterioridad, concretamente en 1909, se aumentó la altura del reloj dos pisos más, llegando a cinco niveles. Fue en 1921 cuando el Concejo Municipal decidió darle una ubicación definitiva en el malecón. La obra comenzó ese mismo año y se inauguró en 1923.
A pesar de todo, esta estructura tuvo una vida breve como consecuencia de las fallas en su diseño, que obligaron a su demolición en 1927, por lo que el reloj fue retirado y almacenado. La Torre que conocemos en la actualidad comenzó a erigirse en 1930, momento en el que comenzó a llamarse “Torre Morisca”, y se inauguró en mayo de 1931. No podemos dejar de mencionar que a principios de junio de 2013, tras 100 años sin funcionar, el reloj fue restaurado.
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