CHILE

La Plaza de Armas de Santiago esconde casi 500 años de historia: de la Cancha inca a la estación de Metro

Viajamos hasta Santiago de Chile para conocer la sorprendente historia que esconde su impresionante Plaza de Armas.

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La Plaza de Armas de Santiago constituye, desde hace casi cinco siglos, el eje simbólico y geográfico del centro histórico de la capital chilena. Situada en la comuna de Santiago, sus límites quedan definidos por las calles Catedral y Monjitas al norte, 21 de Mayo y Estado al este, Compañía y Merced al sur, y los paseos Ahumada y Puente al oeste. Bajo su superficie funciona la estación homónima del Metro de Santiago, que comenzó a operar en el año 2000 con la Línea 5 y sumó la Línea 3 en 2019.

Antes de la llegada de los conquistadores, el lugar ya tenía relevancia. Investigaciones del arqueólogo Rubén Stehberg, del Museo Nacional de Historia Natural, junto con Gonzalo Sotomayor, de la Universidad Andrés Bello, plantean que bajo el actual casco histórico de Santiago pudo existir un asentamiento incaico vinculado a los valles de los ríos Mapocho y Maipo, hipótesis sustentada en evidencia arqueológica reunida desde 1976 y en fuentes documentales posteriores.

Plaza de Armas de Santiago de Chile, a través de su historia

Pedro de Valdivia fundó Santiago el 12 de febrero de 1541, y encargó al alarife Pedro de Gamboa el diseño de la ciudad en forma de damero, similar a un tablero de ajedrez, con una plaza central rodeada por los principales edificios administrativos. Curiosamente, esa plaza se levantó sobre la llamada Cancha inca. Con el tiempo, el sector se convirtió en punto de encuentro comercial gracias a las recovas o mercados, adonde llegaban las carretas cargadas de mercancía durante la Colonia. En su centro se instalaba también la horca, utilizada para ejecutar sentencias y exhibir públicamente el poder de la Justicia Real.

Un decreto del 20 de enero de 1825 rebautizó el espacio como Plaza de la Independencia, nombre que perduró durante buena parte del siglo XIX hasta que volvió a imponerse la denominación original. El criterio urbanístico también cambió: en 1859 se optó por forestar la plaza siguiendo tendencias arquitectónicas europeas, y en 1896 el paisajista francés Guillermo Renner diseñó un jardín de trazado irregular con araucarias, cedros, ceibos, encinas, palmeras y pataguas, además de lagunas artificiales y senderos sinuosos.

Catedral y Plaza de Armas de Santiago
Catedral y Plaza de Armas de Santiago | Imagen de Sfs90, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Desde 1872, la llegada del tranvía de tracción animal, que conectaba la Universidad de Chile con el Mercado Central pasando por la plaza, convirtió al lugar en un nodo de tránsito clave, papel que más tarde heredarían los tranvías eléctricos. Otro hito relevante ocurrió el 22 de abril de 1973, cuando cerca de cincuenta personas protagonizaron allí la primera manifestación LGBT registrada en Chile, en protesta por los abusos policiales que enfrentaba ese colectivo.

Es importante tener en cuenta que la fisonomía actual de la plaza responde en gran medida a las obras realizadas entre 1998 y 2000 con motivo de la construcción de la estación de metro, proyecto a cargo de los arquitectos Rodrigo Pérez de Arce y Sebastián Bianchi, ganadores del concurso público correspondiente. El resultado combinó explanadas para actividades culturales —tradicionalmente ocupadas por pintores y humoristas callejeros—, áreas verdes y una pérgola central destinada a las presentaciones de la banda municipal.

Una nueva intervención llegó en diciembre de 2014, cuando la plaza cerró temporalmente para renovar sus jardines. La inversión, cercana a los 1.663 millones de pesos chilenos (unos 2,7 millones de dólares de la época), permitió ampliar en un 40% las áreas verdes, aumentar en un 30% la cantidad de árboles (lo que hoy proporciona un 70% de sombra), instalar 160 luminarias led y diez cámaras de video vigilancia conectadas con Carabineros y el municipio, además de sumar una red WIFI gratuita. La reapertura se realizó el 4 de diciembre de 2014, encabezada por la entonces alcaldesa Carolina Tohá, y desde esa fecha la plaza cuenta con guardaparques permanentes las 24 horas.

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