PAÍSES NÓRDICOS
Así son los fiordos noruegos en invierno
Los fiordos noruegos son de una belleza espectacular que en invierno se vuelve imponente.

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Cuando pensamos en los fiordos noruegos solemos imaginarlos en primavera y verano porque es entonces cuando nos regalan una estampa verde que lo es de postal pero lo cierto es que en invierno no son menos espectaculares, es más, son incluso más impresionantes porque el paisaje se presenta más salvaje si cabe con las montañas nevadas, las cascadas parcialmente congeladas, los pequeños pueblos que salpican la costa iluminándolos ligeramente y, con un poco de suerte, las auroras boreales en el cielo. Eso además de que no hay tantos turistas como en primavera y en verano.

Los días son muy cortos en el norte de Europa en invierno pero tanto el atardecer como el amanecer son muy largos, lo que crea estampas de luz azulada y dorada realmente inolvidables; además el ambiente es muy tranquilo (y frío, sí, pero eso se arregla con buena ropa térmica): dependiendo de la zona de los fiordos que se visite, encontrarás nieve, viento o lluvia y frío en todo caso aunque en la costa oeste, donde está Bergen y también Sognefjord, la temperatura no baja de los 0ºC (ni sube de los 7ºC) mientras que en la zona norte, en Tromso y Lofoten, las temperaturas llegan a los 5ºC y no suelen subir de los 3ºC. Además el clima es muy inestable y cambiante, de ahí que haya que ir preparado para todo.
Los fiordos noruegos en invierno son un destino de escándalo especialmente para quienes buscan belleza sin límite en los paisajes, ambiente tranquilo, auroras boreales y escenarios objeto de fotografía; ¿es posible gozar de un crucero por los fiordos noruegos en invierno? Sí, no todos operan durante esta época del año pero los hay que sí (como el Hurtigruten).

A ese crucero por los fiordos noruegos o a ir en busca de la aurora boreal en Tromso y Lofoten, puedes añadir alguna experiencia nórdica como rutas en trineos tirados por perros o senderismo sobre raquetas de nieve además de una visita a alguna de las saunas escandinavas frente a alguno de los fiordos.
Entre febrero y marzo, todavía es invierno, pero ya hay más luz que en los meses previos, de hecho no pocos viajeros consideran que el mes de marzo es el ideal para conocer los fiordos noruegos tanto si quieres vivirlos en Bergen (con ruta en tren panorámico y crucero corto por Sognefjord) como si prefieres disfrutar de más aventura y auroras boreales desde Tromso y Lofoten. El crucero de Hurtigruten recorre la costa completa, algo así como un todo incluido en versión nórdica.
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