ISLAS
Isla de San Giulio: con dragones, sin reptiles y rodeada por un camino del silencio
La de San Giulio es una isla sin coches, con silencio, un paisaje excepcional y una leyenda de dragones.

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Empecemos por ubicarnos: la isla de San Giulio está en el Lago de Orta, en el Piamonte italiano, no tiene pérdida porque es la única isla de este lago del norte de Italia, eso sí, es una isla bien pequeña: no tiene más que 275 metros de largo y 140 de ancho (así se entiende mejor que sea una isla sin coches, ni falta que le hacen… la isla se recorre a pie). La cuestión es ¿merece la pena visitar una isla tan pequeña? Y la respuesta es sí, además por varias razones:

Es una isla de leyenda (dragones y serpientes)
Cuenta la leyenda que San Giulio llegó a orillas del lago Orta y pidió a los barqueros de la zona que lo llevaron a la única isla del lago pero encontró ninguno dispuesto a hacer tal travesía ¿por qué? Pues porque la isla estaba tomada por dragones y serpientes; fue entonces cuando San Giulio extendió su capa sobre el lago y navegó sobre ella hacia la isla; una vez en ella, conminó a serpientes y dragones a abandonarla… cosa que hicieron, por eso la isla de San Giulio es una isla con dragones (en su día) y sin reptiles (aunque cabe que eso sea mucho decir…).
Es una isla para la meditación y la tranquilidad (silencio)
Al ser una isla tan pequeña y sin coches es muy propicia para el silencio y la meditación, tanto es así que cuenta con Camino del Silencio y de la Meditación: se trata de un sendero circular que rodea casi toda la isla, es un paseo corto (la isla es muy pequeña) y con vistas al lago; lo más curioso es que se trata de un camino que hay que recorrer en ambos sentidos porque en una dirección es la vía del Silencio y en la otra la vía de la Meditación.
Es una isla arquitectónica y paisajística
El paisaje de isla, hacia dentro por su vegetación y hacia fuera por el lago, es de una belleza notable y anima, precisamente, a disfrutar en silencio del sendero que la rodea, a gozar del paisaje, de lo que ven tus ojos, y de la introspección que incita. Pero, además, en el centro de la isla hay una basílica, la Basílica de San Giulio: es un edificio románico construido entre los siglos XI y XII que fue modificado con posterioridad; lo más interesante de esta basílica son sus frescos y su púlpito románico tallado en piedra; además en la cripta de la basílica se conservan las reliquias de San Giulio.

¿Quieres visitar la isla de San Giulio? Es una isla muy accesible: solo tienes que volar a Milán y recorrer los 40 kilómetros que separan el Aeropuerto de Malpensa de Orta de San Giulio, después solo tendrás que tomar el barco a la isla.
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