ISLAS
3 islas del Atlántico francés que parecen mediterráneas
Noirmoutier, Île de Ré y Oléron son tres islas francesas cuyo paisaje recuerda vivamente al Mediterráneo. A continuación te contamos por qué.

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Son islas atlánticas, las tres, y relativamente populares por diferentes razones pero sus paisajes evocan al Mediterráneo y eso las hace doblemente interesantes: Noirmoutier es famosa por sus playas y por estar unida a tierra por un puente que aparece y desaparece; Île de Ré nos regala estampas luminosas con sus pueblos blancos, sus salinas y sus playas; y Oléron, que es la más salvaje de las tres, sabe a ostras y destaca por sus pequeños puertos y sus cabañas de colores.
Noirmoutier

Es una isla muy llana y luminosa con bosques de pinares, salinas, marismas, dunas, playas de arena y casas encaladas, algunas de ellas con contraventanas de colores y pequeños jardines; hasta ahí lo que Noirmoutier tiene de isla mediterránea, claro que su paisaje no hace que deje de ser lo que es, una isla atlántica rendida a sus mareas, algo que se nota incluso y especialmente en su conexión al tierra, una conexión que se realiza por barco o a través del Passage du Gois, una calzada de algo más de dos kilómetros que une la isla con el continente pero que, cuando la marea está alta, queda totalmente cubierta por el mar.
Nourmoutier es además una isla a tener muy en cuenta para lo que tiene que ver con las cosas de comer y no solamente en lo relativo a lo que viene del mar (ostras, mejillones y pescados), también en cuanto a lo que se cultiva en tierra, es famosa la patata cultivada en las tierras arenosas de Nourmoutier.
[[h2:Île de Ré]]
Así como Noirmoutier es una isla que parece mediterránea hasta que sube la marea, en Île de Ré es fácil olvidar que estás en el Atlántico porque los paisajes de isla parecen ignorarlo: destacan las casas blancas con contraventanas de colores, las calles estrechas, terrazas, playas, vegetación exuberante, bicicletas por doquier especialmente en verano… Además, así como Noirmoutier tiene el Passage du Gois como lugar de interés, la Île de Ré tiene sus fortificaciones que son Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Es una isla pequeña que se recorre en bicicleta a través de los diferentes caminos y senderos que van de pueblo en pueblo y de playa en playa atravesando bosques y salinas; aquí no hay grandes montañas y sí importantes marismas salineras que todavía funcionan a día de hoy. En cuanto a las cosas de comer, a las ostras, mejillones y otros productos del mar se unen patatas y vinos como productos que da la tierra.
Oléron

Esta isla es más grande, más verde y más salvaje que las otras dos; es una isla muy marinera gracias a sus pequeños puertos y sus marismas, sus playas, sus bosques de pinos y sus famosas ostras. Lo que más llama la atención de Oléron, y le da ese aspecto mediterráneo, son las cabañas de los ostricultures: antiguas construcciones utilizadas por quienes se dedicaban al cultivo de las ostras y que hoy han sido perfectamente restauradas y pintadas de colores para usarlas como talleres o lugares de venta; es precisamente su riqueza en cuanto al color (las hay azules, verdes, amarillas, rojas…) lo que el paisaje evoque al Mediterráneo italiano y sus fachadas de colores.
A Oléron se va a comer ostras después de haber recorrido las marismas para ver cómo se crían; como lugar de interés hay uno que no está en la isla pero sí muy cerca, se trata de Fort Boyard, una enorme fortificación ovalada construida a medio camino entre las islas de Aix y Oléron.
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