SUIZA
Gimmelwald, un pueblo suizo sin coches y a 1.400 metros de altitud
Gimmelwald es un pequeño pueblo rural del cantón de Berna y sobre el valle de Lauterbrunnen.

Publicidad
Si buscas un destino de invierno y nieve pero sin las aglomeraciones propias de los destinos clásicos de esquí, Gimmelwald seguro que no solo cumple con tus expectativas sino que las supera de largo y es que se trata de un pueblo alpino tradicional y sin coches, totalmente peatonal, famoso por sus casas de madera, sus granjas y sus prados alpinos; es un pueblo de postal.
Y si aquí no hay coches ¿cómo se llega? La espectacularidad de Gimmelwald empieza a disfrutarse ya antes de llegar porque la forma más común de acceder a este pueblo suiza es el teleférico desde Stechelberg: las vistas panorámicas desde su cabina son de auténtico escándalo, de una belleza sin par.
Una vez que llegas a Gimmelwald y te sitúas ¿qué podrás disfrutar? Lo más habitual es empezar por lo más cercano y recorrer las calles estrechas o visitar la iglesia después de haberte instalado en el hotel, pensión o alojamiento familiar que hayas reservado; otra visita interesante es la que puedes hacer a las granjas locales porque en ellas descubrirás cómo es la producción tradicional de quesos suizos sino que podrás también degustarlos y comprarlos directamente a sus productores.

Si visitas Gimmelwald en invierno no solo te darás el gusto de pasear por un pueblo nevado y sin coches o el de acomodarte junto una chimenea encendida con un chocolate caliente sino que también podrás disfrutar de actividades propias de esta época del año en los Alpes como el esquí o el snowboard en Mürren-Schilthorn (está a un paseo en teleférico de distancia), o las caminatas invernales entre Gimmelwald y Mürren o recorriendo los miradores del valle de Lauterbrunnen (ten en cuenta que en algunos tramos son necesarias raquetas).
Es verdad que en Gimmelwald en invierno también los más aventureros encontrarán actividades a la altura de su gusto por el riesgo en la vía ferrara Mürren-Gimmelwald, ahora bien, si por algo es popular este pueblo suizo es por su tranquilidad, por ser ajeno al turismo de masas y por su belleza, las vistas del Eiger, el Mönch y el Jungfrau son, sencillamente, inolvidables.
Publicidad





