FRANCIA

Convento de los Jacobinos de Toulouse: ¿sabías que allí se encuentran los restos de Santo Tomás de Aquino?

Ponemos rumbo a Toulouse, en Francia, para conocer el origen de su impresionante Convento de los Jacobinos.

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Viajamos a Francia, concretamente hasta Toulouse, donde podemos toparnos con un sinfín de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes y espectaculares, como es el caso del Convento de los Jacobinos. También conocido como Conjunto conventual de los Jacobinos, se trata de un antiguo convento de la Orden de los Hermanos Predicadores que podemos encontrar en el centro urbano de Toulouse, entre el río Garona y el Capitole.

Cabe destacar que está construido totalmente con ladrillos rojos, por lo que es considerado como uno de los mayores exponentes en cuanto a arquitectura languedociana de estilo gótico meridional se refiere. Esta construcción se organiza alrededor de un claustro y está perfectamente adornado con elegantes columnas de mármol, así como con capiteles con diversos motivos no solamente florales, sino también animales.

Es importante mencionar que, en torno al mismo, podemos encontrar la sacristía, la sala capitular e, incluso, la capilla de San Antolín, que está decorada con pinturas murales que datan del siglo XIV. A su vez, no podemos dejar de destacar el impresionante refectorio, que es sede habitual de diversas exposiciones municipales.

Convento de los Jacobinos de Toulouse, a través de su historia

Interior del Convento de los Jacobinos de Toulouse
Interior del Convento de los Jacobinos de Toulouse | Imagen de Frédéric Neupont, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Para comenzar, debemos saber que la iglesia se construyó a partir de 1230, en un total de cuatro etapas que se prolongarían a lo largo de los siglos XIII y XIV. De hecho, fue durante la tercera cuando se llevó a cabo la construcción de la bóveda de aproximadamente 22 metros de altura, perfectamente soportada por una columna estrellada de unos once brazos que es popularmente conocida como La Palmera.

Por si fuera poco, desde 1369, la Iglesia de los Jacobinos es el lugar de reposo del conocido filósofo y teólogo Santo Tomás de Aquino. En 1791, cuando los dominicos decidieron abandonar el lugar, optaron por transportar los restos del Santo a la cercana Basílica de San Sernín, retornando a su lugar de veneración en 1974, coincidiendo con el séptimo centenario de su muerte.

Durante la época de Napoleón, la iglesia fue confiada a los militares que establecieron en ese mismo lugar un cuartel de caballería y vertieron en ella más de 5.000 metros cúbicos de tierra para elevar el nivel del suelo. Es más, no fue hasta 1865 cuando el monumento dejó de estar en manos militares. Y todo porque el ayuntamiento de Toulouse lo intercambió al Ejército por terrenos en los que podían erigir nuevos cuarteles.

Lejos de que todo quede ahí, el conjunto de los Jacobinos de esta ciudad francesa experimentó una larga restauración en el siglo pasado. Un proceso que comenzó en 1920 y no se vio por terminado hasta 1972. En la actualidad, esta Iglesia ha recuperado su esplendor, al contar con una fachada exterior realizada íntegramente en ladrillo, como símbolo de Toulouse, que dista mucho de la profunda elegancia que podemos encontrar en su interior. Sea como sea, es una visita imprescindible si decides poner rumbo a esta ciudad francesa.

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