FRANCIA
Oradour-sur-Glane, el pueblo que guarda la memoria de la II Guerra Mundial en Francia
Oradour-sur-Glane es un pueblo tristemente famoso… te contamos por qué.

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Oradour-sur-Glane está en la región francesa de Nueva Aquitania y debe su fama, y su destrucción, a lo allí acontecido durante la II Guerra Mundial: ocurrió el 10 de junio de 1944, días después del desembarco de Normandía ¿y qué ocurrió? Las tropas alemanas del ejército nazi masacraron, literalmente, a más de 600 habitantes de este pueblo entre los que había también mujeres y niños; la masacre fue tal que quemaron casi todas las casas y edificios del pueblo.
¿Y por qué es interesante desde el punto de vista histórico y turístico? Porque las autoridades francesas decidieron no reconstruir Oradour-sur-Glane sobre sus ruinas sino levantarlo de nuevo junto a ellas y mantener las ruinas como museo al aire libre que sirve de memoria de lo que ocurrió, de lo que no queremos que vuelva a ocurrir.

Si vistas hoy el viejo Orador-sur-Glane verás las ruinas de las casas, el colegio y la iglesia tal y como quedaron tras la masacre, también los vehículos quemados que se han conservado tal y y como estaban en 1944. El viejo Oradour-sur-Glane es algo así como un pueblo fantasma con sus casas abandonadas y amenazando ruina, con puestas abiertas, agujeros de bala, techos medio destruidos y objetos como bicicletas o muebles dañados.
El lugar más sobrecogedor de Oradour-sur-Glane es la iglesia porque sabemos que allí fueron encerradas y asesinadas unas 200 personas, el desastre fue de tal calibre que todavía se hallaron allí restos humanos años después de la masacre.

Además se ha abierto un centro de visitantes donde se explica lo que sucedió y se exponen documentos, objetos recuperados del pueblo, fotografías e incluso testimonios de los supervivientes. También se puede optar por una visita guiada para entender mejor lo que aquí ocurrió.
Visitar el viejo Oradour-sur-Glane es viajar a la barbarie de la que es capaz el ser humano, es un acto de memoria que no es completo si no se visita también el nuevo Orador-sur-Glane porque el pueblo reconstruido es la demostración palpable de que la vida siempre sigue adelante.
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