TE LO CONTAMOS
El pueblo de Toledo conocido como "la capital mundial del azafrán": inspiró a Cervantes y tiene molinos de viento
Molinos de viento, un castillo con siglos de historia y una fiesta dedicada a una de las especias más valiosas del mundo: así es Consuegra.

Publicidad
Consuegra, un pueblo de la provincia de Toledo, es uno de los destinos más emblemáticos de Castilla-La Mancha y uno de los paisajes que se asocian con el imaginario de Miguel de Cervantes, gracias a sus icónicos molinos de viento. Pero su verdadero sello de identidad es otro: el azafrán.
No en vano se le conoce como la "capital mundial" de esta especia, gracias a una tradición agrícola que se remonta varios siglos atrás.
Cada otoño, entre finales de octubre y comienzos de noviembre, los campos que rodean el pueblo se llenan de un color violeta intenso durante apenas dos semanas: es la floración de la rosa del azafrán.
La recogida sigue haciendo a mano y al amanecer, cuando las flores todavía están cerradas, para extraer con cuidado los estigmas rojos en un proceso conocido como la monda, prácticamente sin cambios desde hace generaciones.
Nadie sabe con certeza cómo llegó el azafrán a estas tierras: unos apuntan a la etapa musulmana en la península, otros a la Orden de San Juan de Jerusalén, que tomó el control del municipio en el siglo XII. Lo que sí está claro es que el clima de La Mancha resultó perfecto para esta especia, hasta el punto de que hoy es parte esencial de la identidad del pueblo, tanto como sus famosos molinos.
Desde 1963, esta tradición se celebra por todo lo alto en el Festival de la Rosa del Azafrán, 23 al 25 de octubre de 2026, una de las citas culturales más importantes de la zona, con concursos de monda, folclore local y mercados tradicionales.
Molinos, castillo y siglos de historia
Consuegra también es célebre por su estampa: 12 molinos de viento sobre el cerro Calderico, junto al castillo de la Muela, una fortaleza que fue en origen musulmana y más tarde perteneció a la Orden de San Juan. Es una de las imágenes más fotografiadas de la región y motivo suficiente para atraer cada año a cientos de miles de visitantes.
Dos de los molinos siguen en funcionamiento de forma especial: el Rucio conserva su maquinaria y hace demostraciones de molienda en fechas concretas, mientras que el Caballero del Verde Gabán se ha reconvertido en un espacio gastronómico.
En el centro del pueblo, la Plaza de España reúne el Ayuntamiento, de estilo castellano-mudéjar, y el edificio de los Corredores, donde funciona el Museo Arqueológico Municipal con piezas que van desde la época celtíbera hasta hoy. A pocos pasos, la iglesia del Cristo de la Vera Cruz, el convento de las Madres Carmelitas y varios talleres de cuero, forja y cerámica completan un recorrido que conserva oficios de generaciones pasadas.
Publicidad






