TE LO CONTAMOS
El pueblo gallego donde nació Ana Peleteiro: entre dunas, castros y playas atlánticas
Ribeira combina el gigante de arena de Corrubedo, un dolmen milenario y la ría de Arousa en uno de los rincones más completos de las Rías Baixas.

Publicidad
Para Ana Peleteiro, hay un solo lugar al que siempre vuelve cuando necesita recargar energías: Ribeira, el municipio coruñés que la vio nacer. La propia atleta lo dejó claro hace poco en redes sociales, al anunciar su regreso a los entrenamientos: "Mi mente y mi alma me estaban pidiendo a gritos volver a disfrutar de mi pasión en mi refugio".
Situado en la península del Barbanza, frente a la ría de Arousa, este rincón gallego mezcla playas, montes y humedales en un paisaje muy atlántico.
En Ribeira, pueblo y costa van prácticamente de la mano. Desde el mirador de Pedra da Ra se obtiene una de las mejores vistas de la zona: la gran duna de Corrubedo desplegándose junto a la ría. Otro buen punto panorámico está junto al Castro da Cidá, con perspectivas sobre la entrada de la ría y todo el litoral del Barbanza.
La gran duna de Galicia
El gran tesoro natural del municipio es el Parque Natural del Complejo Dunar de Corrubedo, con sus lagunas de Carregal y Vixán. Su duna móvil es la imagen más icónica del parque, pero el espacio esconde también un ecosistema valioso: dos lagunas muy distintas (una conectada al mar, otra de agua dulce) que convierten la zona en un refugio clave para aves costeras.
Se puede recorrer a través de senderos y pasarelas de madera, en un paisaje que cambia constantemente según el viento y las mareas.
Castros y dólmenes milenarios
El patrimonio de Ribeira no se queda solo en el paisaje. El Castro da Cidá, un antiguo poblado fortificado, permite imaginar cómo era la vida en esta zona hace siglos, además de regalar una de las mejores vistas sobre la ría.
A esto se suma el dolmen de Axeitos, una de las joyas megalíticas de la zona, testigo de que esta tierra lleva miles de años habitada.
Pueblos marineros y buena mesa
El carácter marinero de Ribeira se respira en cada esquina: la pesca y el marisqueo han sido, durante generaciones, el motor económico de la zona, y eso se nota también en su gastronomía, donde los productos del mar son protagonistas indiscutibles.
Además de sus playas y arenales, Ribeira es un buen punto de partida para seguir explorando el resto de la península del Barbanza, salpicada de pueblos pesqueros, montes y miradores.
Publicidad






