LISTADO
6 pueblos de España con playa para ver el atardecer o el amanecer
Estos pueblos costeros donde ver salir o ponerse el sol sobre el mar es un espectáculo que puedes hacer ahora por cero euros.

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En España tenemos unos 8.000 kilómetros de costa y eso significa una cosa: en algún punto del litoral el sol está saliendo o poniéndose sobre el mar. La cuestión es elegir. Porque no es lo mismo ver caer el sol tras el horizonte atlántico desde el "fin del mundo" gallego que madrugar en Menorca para ser, literalmente, el primero de España en recibir sus rayos.
Aquí van seis pueblos con playa, tres para los de la puesta de sol y tres para los madrugadores, perfectos para una escapada este verano.
Para ver el atardecer
Fisterra (A Coruña)
En Fisterra el atardecer es casi un rito, con el faro como escenario y el Atlántico tragándose el sol frente a los peregrinos que eligen este punto para poner el broche final al Camino de Santiago. Antes del espectáculo, date un baño en la playa de Langosteiros o en la espectacular Mar de Fóra y, después, remata en el puerto con un buen pescado de la lonja.
Zahara de los Atunes (Cádiz)

Cinco kilómetros de arena en plena Costa de la Luz. Los atardeceres gaditanos son de los que hacen callar a todo el chiringuito. La playa de Zahara es una de las más largas de la zona y en ella los últimos rayos del día juegan con los barcos pesqueros y con los restos del Gibralfaro, un barco varado que se hundió en 1902. Y de cena, obviamente, atún rojo de almadraba, que para eso estás en su capital mundial.
Cudillero (Asturias)

Cudillero es una postal de casas de colores que se descuelgan en anfiteatro hasta el puerto pesquero, y verla teñirse de naranja al caer la tarde es un espectáculo en sí mismo. El pueblo está repleto de miradores, pero quédate con dos, el de la Atalaya y el del Pico, y si aún tienes ganas de más, acércate caminando hasta su faro del siglo XIX.
Para ver el amanecer
Es Castell (Menorca)

Es Castell es el municipio más oriental de España, por lo que puedes convertirte en la primera persona en ver salir el sol del país. El punto exacto es el muelle de Cales Fonts, uno de los rincones más bellos del puerto de Maó, donde el sol se despierta acariciando los islotes mientras la luz del faro va empequeñeciendo. El madrugón duele menos sabiendo que después te espera un baño en las calas menorquinas y, ya puestos, una caldereta de langosta.
Peñíscola (Castellón)

Su castillo templario alzado sobre el promontorio, rodeado de mar por casi todos sus flancos, mira exactamente hacia el este. Ver amanecer desde la playa Norte, con la silueta de la ciudadela recortada a contraluz, es uno de esos momentos que justifican por sí solos la escapada. Después, casco antiguo, calles encaladas y un arroz frente al puerto pesquero.
Dénia (Alicante)

En Dénia el ritual está claro: sentarse en las rocas del final de la playa de Les Rotes, con la silueta del cabo de Sant Antoni al fondo, y esperar a que aparezcan los primeros destellos sobre el Mediterráneo. Un entorno tranquilo, de rocas doradas, perfecto para empezar el día con calma. Y como premio al madrugón, estás en una de las capitales gastronómicas del Mediterráneo: la gamba roja de Dénia bien vale el viaje ella sola.
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