DOMÓTICA PASIVA
Así es como la calidad del aire puede detectar personas en una sala
Puede determinar la presencia de personas en una sala sin usar detectores de movimiento ni cámaras.

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La mayoría de los usuarios, cuando hablamos de hogares inteligentes, directamente piensan en sensores de movimiento o cámaras, que siguen nuestros movimientos o que encienden las luces. Sistemas que cuentan con claras desventajas, desde los que se apagan cuando dejamos de movernos o que invaden nuestra privacidad. Gracias a los avances, existen otras tecnologías que nos ayudan a detectar la presencia a través de la huella de calor o incluso a través del aire que respiran. A continuación, te contamos en qué consiste esta última.
La química de la ocupación
Una forma mucho más precisa y elegante de determinar nuestra presencia en una estancia es a través del dióxido de carbono (CO2) que producimos. Una vez más estamos frente a un claro ejemplo de cuando la tecnología es prácticamente invisible. Esta tecnología, cuyo funcionamiento depende principalmente de la biología. Los seres vivos funcionan consumiendo oxígeno y expulsando CO2, de una forma mecánica, predecible y constante.

Cuando nos encontramos en un espacio cerrado, la concentración de este gas aumenta con cada exhalación, mientras que en espacio abierto este se dispersa. Esta concentración es usada por los sensores de aire modernos para determinar la presencia, midiendo las partes por millón (ppm) de CO2. Por estos valores podemos determinar las características del espacio en el que nos encontramos.
- Aproximadamente, 400-420 ppm, como referencia del aire en exteriores.
- Entre 500 y 800ppm para espacios en interior saludables.
- Por encima de 1000 ppm, en estancias que es necesario ventilar, al tratarse de un ambiente viciado.
- A diferencia de los sensores de movimiento, que solo son capaces de registrar que algo se está moviendo, en el caso de los sensores de aire, al detectar el aumento significativo y repentino de la curva de ppm, pueden determinar una alta ocupación, más allá de registrarlo como un simple error.
- Tras la detección de un aumento de 500 a más de 1000 ppm en un espacio de tiempo inferior a 30 minutos. Es capaz de determinar la alta carga metabólica, lo que implica la concentración de gente. A partir de este dato, puede activar de forma automática el sistema de climatización o activar los purificadores, con el principal objetivo de renovar el aire.
- Además de la comodidad, esto implica el cuidado de nuestra salud, se ha demostrado que los niveles altos de CO2 son los responsables de la falta de concentración, el dolor de cabeza y la somnolencia.
Todos estos avances tecnológicos aplicados a nuestros hogares inteligentes, los convierten el ecosistema que se adaptan en cada momento a nuestras necesidades. Más allá de ser simples espacios automatizados, convirtiendo nuestra respiración en un dato digital, que analizar y procesar. Al mismo tiempo que nos ayuda a alcanzar la eficiencia y hacer un consumo inteligente de los recursos energéticos. Algo de gran importancia, para conseguir un ahorro, garantizando un entorno saludable de forma autónoma. Al mismo tiempo que cuida de nuestro bienestar sin ni siquiera ser conscientes de ello.
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