En Navarra
Carlos Catalán, sobre la romería carlista de Montejurra: "Fue evolucionando hacia un acto de afirmación antidictadura"
La peregrinación de Montejurra atrajo a gran cantidad de gente de muy diversos ámbitos, entre los que se encontraban representantes de las fuerzas políticas de izquierda. Era un acto abierto y desde luego había perdido su carácter religioso.

La tradicional romería carlista de Montejurra pasó de ser una fiesta de exaltación franquista a convertirse en todo lo contrario a finales de los años 60. En la misma, sus asistentes, incluso, se atrevían a pedir el cuello de Franco.
Carlos Catalán, testigo de los sucesos de Montejurra en 1976, cuenta a laSexta Columna que el acto "fue evolucionando hacia un acto de afirmación antidictadura". "En aquellos años 60 era el acto político, quizá una de las manifestaciones semitolerada por el régimen más en contra de la dictadura", añade.
El periodista Manuel Martorell expone que se produjo "un intento de aprovechar la mínima apertura del régimen para sacar algún provecho político". El autor de 'Carlistas contra Franco' expone que, en ese momento, dentro del carlismo había gente partidaria de reconciliarse con la dictadura y sectores en contra del régimen franquista.
Pero el 9 de mayo de 1976, todo cambio. Jose Mari Esparza recuerda que fue un día de bastante niebla. Catalán, por su parte, señala que, a pesar de que el cielo estaba gris y lloviznaba, se respiraba el ambiente agradable de todos los años. "La gente estaba almorzando con las botas echando un trago de vino, antes de que empezaran los actos", explica.
Catalán, que en ese momento tenía 19 años, formaba parte de un grupo carlista que luchaba contra Franco. Cuenta que era un grupo reducido "pero muy combativo". "Pensábamos que había que oponerse a la dictadura de Franco por todos los medios", expone. Sus reivindicaciones eran cosas tan "estrambóticas" como "la libertad de expresión, la libertad de reunión, la libertad de prensa y condenábamos la pervivencia del régimen de Franco".
Cuando el dictador falleció, la peregrinación de Montejurra atrajo a gran cantidad de gente de muy diversos ámbitos. Catalán señala que en la romeria de 1976 "estaban invitados representantes de otras fuerzas políticas de izquierda, era un acto abierto y desde luego había perdido su carácter religioso prácticamente y era un acto de afirmación antifranquista".
Pero no fueron los únicos que decidieron acudir a la peregrinación. En un hotel cercano, había gente con boinas rojas y brazaletes con la bandera de España. Catalán recuerda que ya les habían llegado noticias alarmantes que se apresuraron a denunciar a los responsables del partido Carlista. "Había movimientos realmente preocupantes de gente armada", indica.
José Lázaro Ibáñez, exsecretario del Partido Carlista, señala que la semana antes de la peregrinación tuvieron conocimiento de la presencia de un grupo de mercenarios en Irache y la cima de Montejurra. "Teníamos conocimiento hasta el hecho que se había posado un helicóptero de la Guardia Civil en la cima de Montejurra", añade. Además, había mucha policía y coches camuflados, "como secretas". "Se bajaban y pintaban 'EKA moriréis esta semana'" añade. "Y eso ya nos indicaba, claro, que teníamos un Montejurra muy complicado, pero no hasta el punto de lo que pasó, claro", concluye Lázaro.