"Jamás nos dieron las gracias"
El sargento de la Guardia Civil que investigó en Castro Urdiales defiende a Acayro: "¿Una persona que investiga un delito es temeraria?"
José Ramón Pérez, sargento retirado de la Guardia Civil, reivindica la labor de Acayro, el juez que ha sido inhabilitado durante 10 años, durante las pesquisas por corrupción urbanística en Castro Urdiales.

José Ramón Pérez, el sargento retirado de la Guardia Civil que dirigió la investigación policial de las causas de corrupción urbanística en Castro Urdiales, defiende en Salvados la actuación del juez Luis Acayro Sánchez y recuerda las presiones que, según relata, rodearon aquellas pesquisas.
Pérez explica a Gonzo que la presión no afectaba únicamente al juez. Él mismo tuvo que reunirse dos o tres veces con el delegado del Gobierno para explicar el trabajo que estaban realizando. "Que nunca me volvió a pasar ni me pasó anteriormente en la vida", señala al comparar aquella experiencia con el resto de su trayectoria.
El sargento recuerda también una entrada y registro en la que encontraron 243.000 euros en unas carpetas que, según relata, estaban detrás de unos armarios. La escena le hizo sospechar que alguien podía haber retirado documentación antes de la intervención. Pérez explica que había señales de que faltaban carpetas y que, en su opinión, alguien había limpiado la zona.
Gonzo le pregunta directamente si cree que sus superiores en la Guardia Civil o en la Delegación del Gobierno podían poner obstáculos a la investigación o avisar de los registros. Pérez responde con cautela: "Yo no sé... Posiblemente".
Sí recuerda, en cambio, que su propia situación profesional se vio afectada. El sargento explica que existía un complemento de productividad discrecional y que se lo retiraron durante muchos meses, incluso cuando no estaba de baja y, según afirma, trabajaba más horas de lo habitual.
Al hablar de Acayro, el sargento retirado sostiene que ambos estaban tocando "fibra sensible". Por eso, cuando Gonzo le pregunta si considera que el juez llegó a ser temerario, su respuesta es tajante: "Qué va". "¿Una persona que investiga un delito es temeraria?", pregunta con indignación.
Pérez asegura que estaba convencido de que el trabajo que realizaban era positivo y beneficioso para la sociedad. "Cuando alguien mete la mano en el cajón, yo creo que, si lo pillas, creo que la sociedad te tiene que decir: 'Joder, qué bien lo has hecho'". Sin embargo, lamenta que nunca recibieran ese reconocimiento. "Jamás nos dieron las gracias", afirma. "Ya no solo la sociedad. Nadie", añade con tristeza.
El sargento también admite que llegó a temer por Acayro y que le recomendó marcharse de Cantabria. El propio juez explica que su familia y sus amigos le aconsejaban pedir el traslado.
"Si por hacer mi trabajo tengo que estar pasando todo esto...", recuerda Acayro que pensó. Aunque durante un tiempo asumió que aquella hostilidad podía formar parte de su trabajo, llegó un momento en que empezó a plantearse abandonar Castro Urdiales. Finalmente, pidió el traslado cuando salió una plaza en la jurisdicción contencioso-administrativa en Santander.
El juez Luis Acayro luchó contra la corrupción urbanística en los años del pelotazo y logró decenas de imputaciones. Aquellas causas le generaron enemigos fuera y dentro de la profesión.
Un tropezón burocrático sirvió para frenarle. Mientras jueces más mediáticos cometen error tras error sin consecuencias, él pagó un castigo excepcional: diez años de inhabilitación. Ahora, vive expulsado de la carrera y en la ruina.