En Salvados
El comentario de un inspector del Caso Malaya (Marbella), sobre la corrupción de Castro Urdiales al sargento que la investigaba: "Falta la folclórica"
La corrupción urbanística de Castro Urdiales llamó la atención de agentes que conocían otros casos. Un inspector del Caso Malaya resumió el problema al sargento que lo investigaba, quien presta su testimonio a Salvados, comparándolo con lo ocurrido en Marbella.

La investigación de la corrupción urbanística en Castro Urdiales llegó a causar asombro incluso entre agentes que habían participado en una de las grandes operaciones contra la corrupción inmobiliaria en España. José Ramón Pérez, sargento retirado de la Guardia Civil y responsable de la Policía Judicial que trabajó en aquellas causas, recuerda en Salvados la reacción de un inspector que había investigado el caso Malaya, en Marbella.
"Era muy gordo", resume Pérez al evocar aquellos años, que define como "la peor época" de su vida, "con diferencia". Su primer destino como sargento fue esta localidad cántabra, donde tuvo que investigar una trama de presuntas irregularidades que, según relata, afectaba a numerosos ámbitos del Ayuntamiento.
A través de un amigo, Pérez consiguió ponerse en contacto con uno de los inspectores que habían participado en la investigación del caso Malaya. Cuando le explicó las unidades de ejecución urbanística que estaban investigando, recibió una respuesta que todavía recuerda: "Joder, os falta la folclórica. Si tenéis una folclórica, nos sobrepasáis".
En la entrevista, el exjuez Acayro -quien instruyó estas causas- recuerda que la Fiscalía llegó a dedicar un apartado específico a la situación del municipio y que describió el escenario como un "estado delictivo generalizado".
Pérez explica que las investigaciones alcanzaron a "alcaldes, concejales, arquitectos municipales, aparejadores y funcionarios". El equipo llegó a revisar las nóminas de todos los funcionarios durante los diez años anteriores.
Pero el agente también recuerda la dimensión personal de una investigación de ese alcance. Cuando comenzó a trabajar con Acayro, quiso saber hasta dónde podían llegar. "Señoría, ¿hasta dónde podemos llegar o hasta dónde llegamos?", le preguntó al juez. La respuesta fue inequívoca: "Hasta el fondo".
Pérez asegura que aquella contestación le sorprendió porque era consciente de las consecuencias que podía acarrear. "A mí me daba vértigo el empezar con esas cuestiones", reconoce.
El sargento explica que conocía la historia de jueces y agentes que habían sufrido consecuencias por investigar a determinadas personas. Por eso, la instrucción de Acayro le llamó la atención: el juez estaba dispuesto a que la investigación llegara hasta donde condujeran las pruebas.
El propio Acayro explica que su respuesta fue precisamente esa: "Pues hasta dónde lleven las pruebas". Además, cuenta que le sorprendió la pregunta. ¿Por qué habrían de tener un límite las investigaciones?
El juez Luis Acayro luchó contra la corrupción urbanística en los años del pelotazo y logró decenas de imputaciones. Aquellas causas le generaron enemigos fuera y dentro de la profesión.
Un tropezón burocrático sirvió para frenarle. Mientras jueces más mediáticos cometen error tras error sin consecuencias, él pagó un castigo excepcional: diez años de inhabilitación. Ahora, vive expulsado de la carrera y en la ruina.