'La Noche de Aimar'

"Tengo un alma de portera que no me la merezco": las prioridades de José Sacristán y su forma de entender la vida

"Yo quería ser D’Artagnan, pero la realidad era la alpargata, el botijo, el frío, el hambre, la precariedad y la amenaza de la noticia", confiesa José Sacristán a Aimar Bretos, al repasar su manera de afrontar la vida.

"Tengo un alma de portera que no me la merezco": las prioridades de José Sacristán y su forma de entender la vida

"La vida, en general, cada día". Así resume José Sacristán en 'La Noche de Aimar' su manera de situarse ante el mundo cuando le preguntan por sus prioridades. El actor explica que, una vez que uno atiende a "todas las cosas que son su maquinaria" y esa maquinaria sigue funcionando, el orden de prioridades se va concentrando inevitablemente en lo que realmente importa.

"Tengo un alma de portera que no me la merezco", confiesa con humor. A partir de ahí, Sacristán reivindica una forma de estar en la vida basada en la "cordialidad y la serenidad": "Procuro poner por delante una cordialidad conmigo mismo y con lo que me rodea y una manera de entender estar a gusto. No presumo de ser mejor persona, sino de vivir más cómodamente".

El actor resume su filosofía en una idea que asocia a lo que llama "los optimistas melancólicos". Para él, la melancolía es "la sensación de pérdida permanente de las cosas", mientras que el optimismo es lo que permite "librar la batalla cada día".

Preguntado por si en la España actual hay espacio para ese optimismo, lo tiene claro: "Yo lo practico", responde. Y añade: "Confío en que el ser humano merece la pena seguir, aunque haya ejemplares siniestros y necios. Apuesto por la humanidad".

Y al mirar hacia atrás, hacia sus aspiraciones de infancia, lo resume con ironía y ternura: "Yo quería ser D’Artagnan, pero había una realidad que era la alpargata, el botijo, el frío, el hambre, la precariedad y la amenaza de la noticia".

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