Pasaron casi una hora sin ayuda

Mario, superviviente del Alvia, habla de "sorpresa" y "cierto nerviosismo" en el guardia civil al que dijo que había otro tren accidentado

Mario, el superviviente del Alvia que salió a pedir ayuda, explica en este vídeo cómo fue el momento en que hizo saber a la Guardia Civil que había otro tren accidentado además del Iryo y calcula en una hora el tiempo que estuvieron sin asistencia.

Mario, el superviviente del Alvia que salió a pedir ayuda, explica en este vídeo cómo fue el momento en que hizo saber a la Guardia Civil que había otro tren accidentado además del Iryo y calcula en una hora el tiempo que estuvieron sin asistencia.

Iñaki López y Cristina Pardo hablan con Mario Samper, que viajaba en el Alvia accidentado en Adamuz y que fue la persona que salió por su propio pie de su vagón para avisar a la Guardia Civil de que ellos estaban esperando ayuda.

El superviviente explica que en los primeros momentos tras el accidente lo principal fue ocuparse de los heridos de su vagón y que 15 minutos después empezó a ver luces de servicios de emergencias, por lo que "me quedé un poco tranquilo".

Sin embargo, esos servicios estaban atendiendo a los pasajeros del Iryo, de lo que Mario no fue consciente, pues siguió ayudando a las personas de su tren, "en diversos estados".

Pasó el tiempo, en estimación de Mario "quizás 35 o 40 minutos" y "seguía viendo los rotativos en el mismo sitio". Por ello, decidió junto a otra persona recorrer los 800 metros que separaban a ambos trenes para pedir ayuda. En el camino, explica que se encontraron con guardias civiles con linternas: "Uno de ellos nos preguntó qué hacíamos allí y les dijimos que veníamos del descarriló".

En ese momento, Mario afirma que el agente "pareció sorprendido" al contarle que había otro tren accidentado, por lo que "dedujimos que no venían porque no lo sabían". De hecho, señala que notó "cierto nerviosismo" en el agente al comunicar por radio la existencia del Alvia.

Mario calcula en torno a 50 o 60 minutos el tiempo que tardó en llegar los servicios de emergencias al Alvia, durante el cual fueron los propios pasajeros los que prestaron auxilio a los heridos. Desde el primer momento fue consciente de la gravedad del accidente porque "nada más bajarnos vimos cuerpos" y "escuchaba personas gritando y pidiendo auxilio".

"Esperábamos con anhelo que llegaran los servicios de emergencia, porque había pocas manos y lógicamente no teníamos ni medios ni conocimientos médicos", afirma Mario.

En su caso, cuenta que notó "un impacto no muy grande", seguido de "botes" del tren por la vía. En ese momento, lo que hizo fue "agarrarse al sillón y rezar", pues "todos pensaban que no íbamos a salir de allí por la por la magnitud del movimiento del tren".

Mario está intentando montar una asociación de personas afectadas por el choque de los dos trenes porque quieren que se sepa la verdad y para "tener la tranquilidad de saber qué es lo que tenemos que hacer", pues afirma que "hay gente muy perdida" y con muchas preguntas.

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