'Las invisibles de Bruguera'

Portadistas, ilustradoras, coloristas, pero sin firma: el mundo del cómic y la cultura reconocerá a las mujeres que trabajaron desde el anonimato

¿Por qué es importante? El Ministerio de Cultura va a homenajear a las mujeres que durante años trabajaron en la editorial Bruguera y de las que apenas supimos, a pesar de estuvieron apoyando a Mortadelo y Filemón, a Esther o al botones Sacarino, su nombre nunca apareció junto a los dibujos.

Portadistas, ilustradoras, coloristas, pero sin firma: el mundo del cómic y la cultura reconocerá a las mujeres que trabajaron desde el anonimato

Tras un gran éxito, grandes mujeres. El Ministerio de Cultura va a homenajear a las mujeres que durante años trabajaron en la editorial Bruguera y de las que apenas supimos. Mujeres que estuvieron apoyando la creación de Mortadelo y Filemón, Esther, el botones Sacarino, pero su nombre nunca apareció junto a los dibujos. Ahora la sectorial del cómic se lo van a reconocer.

Eran portadistas, ilustradoras, coloristas, pero su firma nunca estuvo. Así que ahora (el dibujo en las imágenes sobre estas líneas lo ha hecho una de ellas este mismo mes) reivindican su historia con ellas, "las invisibles de Bruguera", como se llaman las jornadas de homenaje que se están organizando.

Estas ilustradoras explican que, literalmente, borraban sus firmas. Esta es la firma de María José Cano, quien entró en la editorial con 18 años y estaba especializada en dibujar a el botones Sacarino y en ilustraciones para la revista 'Lily'. Ella firmaba todo lo que hacía, ponía su nombre en pequeñito pero siempre se lo borraban, excepto en dos ocasiones. Pero las únicas dos veces que salió su nombre en las revistas fue por un error, se olvidaron de borrarlas. Fue algo tan excepcional, especial, que ella todavía guarda estos ejemplares.

Lourdes Martín se especializó en los personajes de Ibáñez, tampoco pudo firmar ni figuró nunca, ni como colaboradora. En los 70 hubo 42 mujeres dibujantes, 35 guionistas, 20 ilustradoras, 18 portadistas, cuatro humoristas y siete directoras de secciones, además de dibujantes externas y coloristas. En total, 200 trabajadoras haciendo trabajo anónimo en un mundo masculino.

Bruguera cerró hace 40 años, pero hoy la situación de la mujer en el sector del cómic sigue siendo complicada. Solo el 20% de las obras están creadas por mujeres y su situación es muy precaria, más del 84% de las mujeres que trabajan en el sector tienen que tener otros trabajos.

En un mundo históricamente muy masculinizado es importante que haya autoras contando historias de mujeres. Como ella, Ana Penyas, que ganó el Premio Nacional del Cómic con la historia de su abuela rescatando la voz de una generación de mujeres silenciadas. Ahora se va a recordar a las que abrieron camino, las que desde el anonimato estaban detrás de muchas viñetas.

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