Caso Kitchen

Un juicio descafeinado que no llega a la cocina: los impunes de la Kitchen que evitan el banquillo de la Audiencia Nacional

¿Por qué es importante? El juez rechazó imputar a quien se habría beneficiado de la operación policial que se investiga, el PP, además de a Mariano Rajoy y a María Dolores de Cospedal, quienes acudirán como testigos.

Un juicio descafeinado que no llega a la cocina: los impunes de la Kitchen que evitan el banquillo de la Audiencia Nacional

Este lunes ha arrancado el juicio por el caso Kitchen, que sienta en el banquillo a la cúpula de Interior con el Gobierno del Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy. Pero, ¿la Audiencia Nacional va a llegar hasta la cocina del caso? Todo apunta a que no.

Es complicado cuando la fase de instrucción ya descartó testimonios y episodios clave, como el del exjefe de la unidad de élite de la Policía, el comisario Enrique García Castaño, por el "grave deterioro cognitivo" que padece. Cuando la causa considera que todo quedaba en Interior y, por tanto, no sienta en el banquillo ni al expresidente Mariano Rajoy ni a la ex secretaria general María Dolores de Cospedal —sino como testigos—.

Además, tanto la Fiscalía como la Audiencia Nacional rechazaron procesar a quien se habría beneficiado de la operación policial que se investiga, el PP, ni siquiera como responsable civil a título lucrativo, lo que le obligaría a devolver los fondos de los que se habría beneficiado: en principio, los 60.000 euros que la Fiscalía sí reconoce.

Así que toda la trama partiría únicamente de los principales acusados: el exministro Jorge Fernández Díaz y su secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.

La impunidad alcanza un tercer vértice, el del Centro Nacional de Inteligencia, que ha quedado al margen de la causa al rechazar la investigación sobre quien fuera su responsable: Soraya Sáenz de Santamaría. Todo esto, después de que el extesorero Luis Bárcenas acusara al CNI de colocar cámaras en el exterior de su chalé y de infiltrar a un espía para controlarle en la cárcel.

Y fuera de juicio, el episodio de aquel falso cura que asaltó la casa del extesorero disfrazado y armado, Enrique Olivares. Falleció sin revelar a las órdenes de quién actuó, el motivo de la visita de varios policías cuando estaba preso y quién infló su peculio hasta casi los 5.000 euros.

Un juicio descafeinado en el que faltan, según las acusaciones, muchos de los que sacaron partido de aquella presunta operación ilegal de inteligencia.

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