Equipo de Investigación
Un empresario lanero apunta al motivo por el que ha bajado la producción de lana en España: "Las fibras artificiales hacen que decaiga en su uso"
Mario Sánchez, empresario lanero, ha apuntado que varios productos se fabrican ahora con fibras artificiales, como es el caso de los edredones: "Luego si se le acerca una cerilla, va a arder como una teja, pero eso es difícil de explicar a las personas"

Hubo un tiempo en que la lana española dominaba el mundo. La oveja merina era un tesoro de estado y sacarla del país podía castigarse con pena de muerte. Solo los reyes podían decidir quién se la llevaba. Durante muchos siglos, Grazalema (Cádiz) fue un pueblo marcado por la lana.
A mediados del siglo XIX, allí funcionaban 120 fábricas de lana merina. Ahora solo queda una, la de Mario Sánchez, con el cual ha hablado Equipo de Investigación: "Mi padre llegó a contarme que él había tenido hasta 33 trabajadores. En la actualidad somos 11".
Y Mario Sánchez tiene claro cuál fue el punto de inflexión que hizo mermar la producción: "Todas las fibras artificiales hacen que la lana decaiga en su uso y en su consumo. Aparece un edredón, relleno de espuma. Luego si se le acerca una cerilla, va a arder como una teja, pero eso es difícil de explicar a las personas".
De hecho, en su empresa no solo se trabaja ya con lana de Grazalema, ni siquiera española, como explica su hijo Mario: "Nosotros trabajamos en un 60-65% lana española y un 30-35% lana del extranjero. La lana española es muy buena, tiene buena resistencia, pero para un producto más suave más agradable al tacto como pueda ser una bufanda y demás pues la lana extranjera da esa finura y ese toque que es necesario para el cliente actual".
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