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Pedro Mansilla, sobre Trump y sus gorras: "Comete todos los errores de la elegancia posibles"

El Intermedio recupera el análisis que el crítico de moda hizo a esta prenda tan popular que, además, se ha convertido en el complemento preferido del presidente de Estados Unidos.

El Intermedio recupera el análisis que el crítico de moda hizo a esta prenda tan popular que, además, se ha convertido en el complemento preferido del presidente de Estados Unidos.

El crítico de moda Pedro Mansilla visitaba El Intermedio para hablar sobre una prenda muy popular: la gorra. El sociólogo explicaba que, aunque se asocie a los movimientos obreros, su origen es aristocrático.

"Las primeras gorras son gorras del Renacimiento y gorras del Barroco, y ahí se consideraban como una de las distinciones más elegantes que podía llevar un caballero", señalaba Mansilla. "Y últimamente ha caído en picado la decadencia porque ha llegado hasta los perroflautas que pasan la gorra en vez del guadañón", añadía el Gran Wyoming.

Como señalaba el presentador de El Intermedio, "el fan número uno de las gorras a nivel mundial es Donald Trump". Para Mansilla, como exponía, "es otro salto lamentable del uso original de la gorra". "La gorra tenía una dignidad aristocrática en el barroco; luego tuvo una dignidad obrera", explicaba.

"Pero, de pronto, la gorra dejó de cómodamente el lugar donde estaba instalada, que era Inglaterra, y se pasó a los Estados Unidos", indicaba, donde se utiliza en deportes principalmente, especialmente en béisbol, donde, como añadía, se lleva "por una razón estratégica: que no te deslumbre el sol cuando tiras o recibes la pelota".

Así, como destacaba, se hizo popular que los fanáticos de este deporte comenzaran a llevar las gorras de sus equipos preferidos. "Es claro, sinónimo de no jugar al béisbol llevar una gorra de béisbol", indicaba. "No sé si alguna vez Donald Trump habrá podido jugar al béisbol, pero él la lleva justamente haciendo verdad esta esta paradoja", añadía.

Mansilla no dudaba, además, en compartir una teoría: que el presidente de Estados Unidos lleva gorra por envidia "a un presidente de Venezuela que fue el que, realmente, la puso de moda mundialmente". "Creo que estamos a punto de ver a Donald Trump subir en el helicóptero presidencial, ya directamente con chándal y con la gorra hacia atrás", añadía.

Wyoming, así, señalaba que esta prenda se ha convertido casi en una segunda piel de Trump, ya que no se la quita ni comiendo, algo que, por ejemplo, es una falta de educación. Mansilla no dudaba en manifestar su enfado a considerar "el colmo de la modernidad" no quitarse la gorra en un interior. "Una gorra te la quitas como señal de respeto cuando entras en un interior, de modo que Donald Trump, con esa gorra, comete todos los errores de la elegancia posibles", reflexionaba.

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