Reportaje de Andrea Ropero

El mensaje de Soraya Nárez a su padre tras cortar la relación por los testigos de Jehová: "Siempre le voy a querer, sin ninguna norma"

Soraya Nárez, extestigo de Jehová, explica cómo fue la expulsión de la organización y el alto precio que pagó cuando su padre cortó la relación con ella. En este vídeo, cuenta que tuvo pensamientos suicidas y envía un mensaje a su progenitor.

Soraya Nárez, extestigo de Jehová, explica cómo fue la expulsión de la organización y el alto precio que pagó cuando su padre cortó la relación con ella. En este vídeo, cuenta que tuvo pensamientos suicidas y envía un mensaje a su progenitor.

Andrea Ropero entrevista a Soraya Nárez, una joven que ha vivido un auténtico infierno dentro de los testigos de Jehová. Cuando empezó a cuestionar sus normas y decidió mantener una relación con una persona de fuera de la organización, fue expulsada, con todo lo que eso suponía a la hora de perder el vínculo con sus personas más cercanas y poner en riesgo la relación con su familia.

Tras conocer su expulsión, recuerda emocionada que llegó a casa de sus padres "destrozada", pero también sabiendo que el único camino para mantener la relación con sus padres era "volviendo a la organización". Nueve meses después fue readmitida, hasta que a los 29 años celebró la Navidad por primera vez y subió a una foto a las redes sociales.

Su padre no tenía redes sociales y pensó que no se enteraría, pero otros testigos de Jehová se la hicieron llegar. Soraya cuenta que después de eso su padre fue a su casa y le dijo: "Soraya, no vengo a merendar. Me han mandado una foto celebrando la Navidad. No puedo hacer otra cosa que cortar la relación contigo".

Tras aquello, Soraya afirma que empezó a "tener pensamientos suicidas" y a pensar que "la vida no merecía la pena". Cuando se lo contó a su padre, señala que este le dijo que la única forma que tenía de ayudarle "era si volvía a la organización, porque en el mundo no había esperanza".

Soraya asegura que a pesar de todo no se ha planteado volver a los testigos de Jehová, porque "no estoy feliz y no me puedo desarrollar". Todo ello a pesar de que reconoce que ha sufrido mucho por la sensación de soledad: "Imagínate que de la noche a la mañana, porque es de un día para otro, toda la gente que te rodea no puede volver a hablarte y piensas que es culpa tuya".

Después de muchos años y tratamiento psicológico, Soraya se considera libre de culpa, a pesar de que todavía lamenta esa foto de un árbol de Navidad que le separó de su padre, al que le manda un mensaje: "Siempre le voy a querer, sin ninguna norma". "Me alegro de que mi padre tenga una fe, de que él piense que vaya a vivir en un paraíso, pero que una organización no le coarte vivir en este mundo", declara.

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