En Apatrullando

Un cazador, sobre la relación entre los trabajadores y los 'señores' en los cotos de caza: "Nadie ningunea ni espera servilismo"

A este famoso y exclusivo coto de caza privado acude la flor y nata de la aristocracia y de la élite empresarial. Entre ellos, el rey emérito. Para que todo salga perfecto, se necesita una atención al detalle que solo los trabajadores más dedicados pueden proporcionar.

Un cazador, sobre la relación entre los trabajadores y los 'señores' en los cotos de caza: "Nadie ningunea ni espera servilismo"

La caza es una de las actividades con más federados en España -solo por detrás del fútbol y el baloncesto-. Hoy, Apatrullando se desplaza a un famoso y exclusivo coto privado de caza. Un lugar donde el programa de laSexta consigue retratar los dos mundos que confluyen en torno a esta actividad: el de los antiguos 'señoritos', hoy representados por ricos globales llegados de cualquier rincón del planeta en sus jets privados, y el de los 'sirvientes', trabajadores del pueblo más cercano, disciplinados y atentos para complacer a sus todopoderosos clientes con un trato que nunca olvida las formas ni la jerarquía a la que cada uno pertenece.

Javier Medem, el dueño de la finca La Nava, invita a Jalis de la Serna a acompañarle durante una jornada de caza. Mientras conversan, Medem, escopeta en mano, va cazando perdices al vuelo. Le acompañan también su secretario y su cargador. Ellos son dos de los cientos de empleados necesarios para que pueda celebrarse un evento como el que hoy presencian las cámaras de Apatrullando.

El propietario asegura que el negocio solo puede mantenerse "a base de personal" y habla del "equipo de guardas" que se dedican a "echar de comer a las perdices y a ocuparse de ellas". Medem espera estar bien considerado por la gente de la zona por el número de puestos de trabajo que genera esta actividad.

"A nivel social, ¿cómo evoluciona la relación entre el 'señor' y el trabajador?", pregunta Jalis. "Es una relación de respeto, sin lugar a dudas. Nadie ningunea ni espera de su equipo que tenga esa actitud de servilismo", asegura.

La caza ejerce entre las élites un papel parecido al del palco del Bernabéu: un escenario para hablar de negocios. "Quien hace las relaciones es el anfitrión que compra las cacerías y les recibe", indica Medem.

Él mismo tiene "buenas relaciones" con la Casa Real. "El rey emérito es una persona que ayudó mucho al sector, con su presencia en las cacerías y dándoles visibilidad. A la gente les gustaba mucho, porque es una persona tremendamente campechana y, entre ojeo y ojeo, él estaba siempre dispuesto a escuchar a cualquiera que se acercaba a saludarle".

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