Apatrullando: la Escopeta Nacional
Un cazador explica la relación de la religión con la caza: "Por regla general, España es cristiana"
Ya sea en un exclusivo coto privado o en una sociedad popular, todos los cazadores que aparecen en este programa de Apatrullando rezan antes de salir de cacería. Jalis de la Serna explora esta inesperada relación entre la religión y la cinegética.

Tras visitar una exclusiva finca de caza, Jalis de la Serna se desplaza a un pueblo para entender los entresijos de una sociedad de caza popular y un detalle le sorprende: tanto en un lugar como en el otro, las cacerías siempre empiezan con una oración. "Sabéis que llevamos armas y es importante que todos nos sintamos seguros en el puesto. Sabéis que podemos tirar a muflón, ciervo, jabalí... Vamos a rezar un Padre Nuestro por todos los socios que hoy no nos pueden acompañar", dice el cazador que da las instrucciones al resto, tal y como captan las cámaras de Apatrullando.
Eso sí, en el resto de los aspectos, parecen no coincidir en nada. "Por el poder adquisitivo de cualquiera de nosotros, ir a esos cotos privados es inviable", reconoce uno de ellos. Además, afirma que no le gusta la caza de élite. "Un coto privado quiere expandirse, y esa es la rivalidad, el confrontamiento de quitarte terreno", indica. A pesar de que un propietario ha querido comprar hectáreas del pueblo, el coto social se mantiene porque "la gente del pueblo es consciente de que si no tienes coto, el pueblo se va perdiendo".
El coto social, reconoce, "no es rentable". "Pero nosotros no buscamos rentabilidad, sino que el pueblo tenga este ambiente cada fin de semana", apostilla.
El reportero se sube en uno de los todoterrenos. Estos no son de lujo, como lo eran en La Nava. "¿Sigue existiendo esa España de Los Santos Inocentes?", pregunta el periodista. "En general, en el mundo rural, los salarios son muy bajos", se limita a responder.
Aquí no hay secretario ni cargador. En La Nava, sí. Las armas no son tan caras. No hay empleados. "Los que vienen son las rehalas", cuenta. Los perros ya están en el terreno. "Unas veces nos pagan 250 más IVA, otras, 300 más IVA", dice uno de los trabajadores, que afirma que cobra lo mismo en ambos espacios y que prefiere las monterías populares, porque "la gente es más llana". "Juntan a los perreros y a la gente de campo en un sitio y ellos comen en otro", afirma. Y así lo han podido presenciar los reporteros del programa de laSexta al principio de este reportaje.
"Llegan a pagar 6.000 o 10.000 euros por una jornada de caza", dice el cazador acerca de las cacerías privadas. "Ahí te aseguran las reses que vas a matar", añade. El gruñido de "un guarro" interrumpe la conversación. Él coge la escopeta, apunta, dispara y acierta. Por regla general, a él no le gusta tomar "el taco".
"Me ha sorprendido el Padre Nuestro", reconoce Jalis. "¿Por qué hay esta relación entre la religión con el mundo de la caza?", le pregunta. "Por regla general, España es cristiana. Nuestros antepasados, nuestros abuelos, mi padre... al final, te inculcan el tema de la caza", responde él.
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