En Anatomía de...

Un experto en cultura pop analiza la imagen de Jesús Gil en el jacuzzi rodeado de mujeres "magreándole": "¿Cómo es posible que fuera alcalde?"

Jesús Gil fue un pionero en manejar a ciertos medios de comunicación para su propio beneficio y gracias, en parte, a ello, arrasaba en las elecciones. Pero, ¿cómo un hombre que salía en prime time rodeado de modelos en bikini podía ser alcalde?

Un experto en cultura pop analiza la imagen de Jesús Gil en el jacuzzi rodeado de mujeres "magreándole": "¿Cómo es posible que fuera alcalde?"

Todos los que vivimos aquella época recordamos con nitidez la imagen de Jesús Gil metido en un jacuzzi, rodeado de mujeres, modelos de profesión algunas de ellas, "magreándole". Y eso se emitía en 'prime time' en una cadena de televisión que llegaba a los hogares de todos los españoles. De ello se acuerda bien José Carlos Villanueva, corresponsal de El Mundo en Marbella, tal y como cuenta en este reportaje de Anatomía de... dedicado a analizar el fenómeno mediático que llegó a ser aquel constructor que se saltaba la ley por sistema, que fue alcalde en Marbella durante más de una década y que puso en peligro la seguridad nacional con sus ansias de poder.

"El programa se llamaba 'Las noches de tal y tal', donde en agosto de 1991, -cuando acababa de ser elegido alcalde- se vanagloriaba de las maravillas de Marbella cuando él ya estaba saqueando el ayuntamiento. Es un icono del populista Gil", rememora. Alberto Rey, experto en cultura pop, profundiza en sentido de estas imágenes: "No era lo normal ver a una persona -que era un servidor público, que manejaba presupuestos públicos, y que de alguna manera se gastaba el dinero de los impuestos- en televisión metido en un jacuzzi con un montón de mujeres -que no sé dónde estaréis ahora, pero de verdad, todo mi amor para vosotras- magreándole". Es algo que hoy, enfatiza, sería impensable. Nadie se atrevería siquiera a proponerlo.

Pero el problema, según Rey, no era que un alcalde saliera en televisión, sino que hiciera eso y además fuera alcalde. "La imagen de Jesús Gil era degradante. Sí, era popular, pero una cosa es que te conozcan y otra, ser querido. Y él era, en aquellos programas, pfff", se queda sin palabras Celia Villalobos al recordarlo.

Entonces, 'La noche de tal y tal' tenía un 40 % de audiencia. Lo veía toda España. "Todo el mundo lo comentaba al día siguiente en el trabajo, en el colegio... Sí, en el colegio, lo he dicho a propósito", destaca Rey. A los marbellíes, asegura Josele Sánchez, fotógrafo del Diario El Sur, les hacía gracia aquella estampa: "Había un sector que le tenía miedo y otro que estaba compuesto por palmeros, que daban la vida por él. Era dios. Había mucha gente que trabajaba para él".

La televisión impulsó su fama política mientras Gil gobernaba en Marbella. El insulto y las amenazas empezaron a marcar su estilo político. Anatomía de... rescata algunos vídeos de la hemeroteca que dan buena cuenta de ello. Antonio Rubio, periodista de El Mundo en aquella década, no duda en calificarlo como "el macarra, el chulo del colegio".

"Era así, ofendía. Y si eras mujer, ya ni te cuento. Te tildaba de puta o de cualquier cosa", lamenta Celia Villalobos en el programa de laSexta, que recupera también de archivo un debate en el que participaron Gil y Cristina Almeida, donde el alcalde de Marbella tiraba de la ofensa para hundir a su adversaria. "La careta la tienes permanentemente por deformación", dijo mientras el público reía. "No sabía contestar a las ideas, y por eso insultaba. Es muy fácil atacar a los políticos y también, agradar a los antipolíticos", dice Almeida en este reportaje.

"Hacía una cosa que es muy televisiva y a la vez, muy asquerosa: atreverse a decir el tabú, insultar, por ejemplo. Nadie se atrevía a hacerlo con un micrófono delante, pero él no tenía ningún problema, y entonces sacaba lo de 'facineroso'", analiza Alberto Rey.

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