Origen del 'caso camisetas'
Cuando el aparato del Estado se puso en marcha para parar a Jesús Gil: "Lo que quería hacer con Ceuta y Melilla era preocupante"
Las ansias de poder llevaron a Jesús Gil a querer gobernar Ceuta y Melilla y eso "era peligroso", coinciden en señalar Cristina Almeida y Celia Villalobos. Por eso, la maquinaria del Estado se puso en marcha para pararle, y lo hizo con el 'caso camisetas'.

Cuando Jesús Gil, después de hacerse con toda la Costa del Sol, anunció que se iba a presentar en Ceuta y Melilla, todo el aparato del Estado se puso en marcha, cuenta José Carlos Villanueva en este reportaje de Anatomía de... que analiza el auge y caída del mediático constructor presidente del Atleti que gobernó Marbella durante más de una década. "El Gobierno, la Fiscalía General del Estado y el CNI" hicieron todo lo posible para detenerle, cuenta el que fuera corresponsal de El Mundo en la ciudad malagueña en los 90.
En octubre de 1998, agentes judiciales registraron el ayuntamiento y el estadio Vicente Calderón en busca de documentos que acreditasen la contratación de publicidad en las camisetas del Atlético de Madrid. La Fiscalía Anticorrupción tenía en un cajón una querella a la que no había prestado atención hasta ese momento, que fue presentada por Isabel García Marcos, portavoz del PSOE, en 1996.
"Ningún juez se atrevía a actuar contra Jesús Gil, pero entonces llega un juez de Barcelona, Santiago Torres, en funciones de guardia, y lo primero que hace cuando lee la querella es registrar el Vicente Calderón y el ayuntamiento. Y ahí empiezan los males de Gil", relata Villanueva acerca del origen del 'caso camisetas'.
Así lo explicaban los informativos de la época: "El grupo municipal socialista acusaba a Gil de un posible delito de malversación de caudales públicos por valor de dos mil millones de pesetas. Un dinero de las arcas municipales que habría sido destinado a pagar la publicidad de Marbella que aparece en las camisetas de los jugadores del Atlético de Madrid".
Cuando Mamen Mendizábal pregunta a Celia Villalobos en este reportaje acerca del momento en el que se decidió sacar esta querella del cajón, la exalcaldesa popular se limita a responder que supone que "tocaba" en ese momento. Cristina Almeida tiene otra respuesta: "Cuando le prestan atención a él, cuando quiere ampliar sus ansias populistas a Ceuta y Melilla, a la frontera, entonces sacan del cajón lo que había, que era la corrupción".
Aznar estaba en el poder en ese momento. "Los servicios de Inteligencia sirven al Estado, y el Estado, realmente, es el Gobierno", dice sonriendo Antonio Rubio, periodista de El Mundo en la época Gil. "La obligación era haberlo frenado antes, cuando llegó la querella, pero lo otro... es que entonces, cuando importa, me parece que sí es un arma utilizada mal, pero bien en el sentido de que es una querella por corrupción", comenta Almeida.
"No te puedo contestar si Aznar llamó o no para saber si había una querella por corrupción. Yo calculo que una persona con un determinado interés por nuestra querida España y con unas posibilidades de poder y siendo quién es... yo lo haría", explica Rubio.
Para Villalobos, lo que quería hacer con Ceuta y Melilla era "preocupante de todas formas".
La operación judicial estaba en marcha y la corrupción que destapaba el 'caso camisetas' amenazaba el futuro de Jesús Gil, pero para frenarlo también hacía falta un pacto político.
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