El escritor Salvador Gutiérrez Solís, premio Andalucía de la Crítica, ha atrapado a miles de usuarios de Twitter con un hilo que comienza con la desaparición de "los vecinos del piso contiguo", un matrimonio septuagenario, "días después de que comenzara el confinamiento".

"Acabo de pasar del enfado al miedo. Los vecinos del piso contiguo, un matrimonio de unos 75 años, desaparecieron unos días después de que comenzara el confinamiento", así comienza la historia que te hace preguntarte desde el principio qué le habrá pasado a aquel matrimonio.

 

Así, el escritor continúa contando que se trata de un matrimonio del que, en realidad, no sabe mucho. Tan solo que "se mudaron hace unos seis meses" y que tienen un "terrier mediano de movimientos eléctricos" que se llama Lucas. "Desde que los conozco, siempre van juntos, los dos, a pasear al perro, como si se tratasen de una familia", cuenta.

 

Salvador Gutiérrez Solís prosigue hablando en primera persona y relatando que, como todos los fines de semana, el despertador de sus vecinos comienza a sonar a las 7:08 de la mañana, un sonido que para el narrador es "insufrible" y que le interrumpe el sueño.

 

 

Por eso, viendo que no apagan la alarma, finalmente el primer miércoles de confinamiento, decide subir y llamar a la puerta de sus vecinos, pero nadie responde, por lo que se confirman sus sospechas de que el matrimonio se ha ido a su casa del campo.

"Creo recordar que fue a finales de febrero la última vez que les tuve que advertir por un descuido similar. Los encontré en el garaje, se volvieron a disculpar y volvieron a contarme la historia de que Lucas a las siete comienza a lamerles las caras y las manos, pidiendo salir a la calle. Esa misma tarde me trajeron calabacines y tomates de su huerto en el campo, a modo de disculpa", afirma.

Sin embargo, la sorpresa del protagonista llega cuando se da cuenta de que Lucas, el perro de sus vecinos, está en caja y no deja de ladrar durante la hora de dura el pitido del despertador. "Durante los últimos días, había percibido movimiento en el piso de los vecinos, pero creí que se trataba de un robot aspiradora. El que sea Lucas, el perro, lo cambia todo. De hecho, me temo lo peor", expresa.

En ese momento, lo primero que se le viene a la cabeza es "la terrible pandemia" y hasta llega a recordar que les vio "tosiendo y con mal aspecto en los días previos a su desaparición". En ese momento, el protagonista decide buscar en el buzón el nombre del matrimonio para, a través de sus apellidos, localizar a algún hijo o familiar al que pudiese contactar.

"Tras 26 intentos frustrados, una mujer llamada Ana me dice que es su hija y que acaba de hablar con sus padres, que están en la casa del campo, en perfecto estado", cuenta del autor, añadiendo que, tras recibir la noticia, en un principio se queda tranquilo, pero cae en la cuenta de que no se han llevado al perro y, ante la extrañeza de que se hayan ido sin él, vuelve a llamar a la hija.

 

 

Tras descubrir que Lucas es el nombre del hijo fallecido del matrimonio, el autor decide buscar en Google a Lucas M G, quien "ocupó un lugar muy destacado de los informativos hace tres años, tras suicidarse lanzándose al río Guadiana desde el puente de Ayamonte cuando lo perseguía la Policía".

 

 

Una vez el protagonista obtiene toda la información, decide bajar al garaje comunitario, donde la plaza del matrimonio efectivamente está vacía, lo que confirmaría la respuesta de Ana, la hija del matrimonio. Sin embargo, todo le cuadra al autor, excepto Lucas. "¿De quién es ese perro con el nombre del hijo que se suicidó cuando lo perseguía la Policía?", se pregunta.

 

 

 

A pesar de la respuesta que le había dado Ana, el protagonista no puede dejar de imaginar "a la pareja desaparecida, en la cama, inmóviles, lamidos por el perro" y "tampoco podía dejar de pensar en el otro Lucas, su hijo, lanzándose al Guadiana antes que desvelar dónde tenía escondida a Amalia C J".

"Contemplo fotografías de Lucas, el hijo, y de Amalia, la chica secuestrada, y encuentro algo familiar, e inexplicable, en sus ojos. Busco más información, pero desde que se suicidó Lucas las investigaciones están estancadas, como si se tratara de un caso cerrado", relata.

El narrador en primera persona vuelve a acercarse a la puerta de sus vecinos, donde el perro le huele desde la distancia y se altera. En ese momento, recibe una llamada de Ana, la hija del matrimonio, reprochándole que le haya hecho creer que sus padres tienen un perro con el nombre de su hermano.

 

 

Sin embargo, el autor no está dispuesto a seguir escuchando el despertador todas las mañanas a las 7:08 y pasarse todo el día hablando con Lucas para consolarlo, por lo que decide que, aprovechando el sonido de la alarma, va a pasar de su terraza a la de sus vecinos con ayuda de unas cuerdas.

 

 

Afortunadamente, no se cumplen "los peores presagios" del protagonista, ya que no encuentra al matrimonio "inerte sobre su cama". El piso se encuentra completamente vacío. Sin embargo, descubre algo que llama su atención. Sobre una cómoda, descubre una foto de Lucas (hijo), junto a una carpeta, en la que aparece la fecha de defunción de Lucas: 1 de mayo de 2017, a las 7:08 de la mañana.

 

Sin embargo, la historia no queda ahí. Cuando el protagonista está a punto de abandonar la vivienda, se da cuenta de que no ha apagado el despertador y, al hacerlo, escucha un teléfono fijo, y a pesar de que duda si es conveniente responder o no, finalmente lo hace.

"Respondo y una voz conocida de mujer, Ana, la hija del matrimonio desaparecido, me habla: 'Lucas, por favor, no hagas tanto ruido, que te van a descubrir'. Y esta ha sido la historia de Lucas", concluye el autor, finalmente mostrando que se trata de una historia de ficción, ya que al principio, cuando el lector comienza a leer, puede tener dudas de si se trata de una historia ficticia (ya que su autor es escritor de novelas) o si bien se trata de un suceso que le ha pasado al propio Salvador Gutiérrez Solís, ya que en todo momento habla en primera persona.

El hilo de Twitter, que mantiene en todo momento la tensión y el misterio, cuenta con miles de 'Retweets' y 'Me gusta' de usuarios a los que ha atrapado la historia. De hecho, son muchos los que han comentado que les ha parecido una historia "magnífica", que se trata de un relato que "engancha" y que no han podido dejar de leer "de principio a fin".

Por su parte, el autor, Salvador Gutiérrez Solís, ha agradecido la buena acogida que ha tenido su narración, así como las muestras de cariño por parte de los usuarios de esta red social. El hilo-historia de #Lucas ha alcanzado las 500.000 impresiones en poco más de 24 horas!!!! Ni en los mejores sueños!! Muchas gracias a todas las personas que lo habéis leído y compartido. Gracias, de verdad", ha expresado.