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Sigue la visita del papa León XIV a España

León XIV en Madrid

Una víctima de abusos sexuales que pidió ver al papa León XIV: "Me cerraron la puerta en la cara y llamaron a la policía"

"Me dijeron que tirara la carta por el buzón. Y llamaron a la policía para que me echaran a patadas. Tuve que hablar con cuatro furgones de policía que me pidieron el DNI". Así fue recibido Miguel Hurtado, el primer denunciante de abusos sexuales en Montserrat, Nunciatura.

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Su reunión con algunas víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia. Este ha sido uno de los puntos, si no el más, polémicos de la visita del papa León XIV por España. No todas las asociaciones de víctimas ni todos los afectados han podido ser escuchados por el santo padre; de hecho, hay quien denuncia que se les ha excluido. Este es el caso de Miguel Hurtado, la primera persona que denunció los abusos sexuales en Montserrat.

Es el portavoz de Reparación Integral y, tal y como ha contado este lunes en una entrevista a Más Vale Tarde, considera que el grupo de víctimas que han podido hablar este lunes con León XIV no es representativo. Aunque reconoce que "personalmente" no tiene "tanto interés en hablar con el papa", sí que cree que el movimiento al que representa tenía todo el derecho a ser escuchado. "Pedí una reunión hace un mes, cuando me enteré de que, entre los sitios que van a visitar el papa en su visita a España, estaba la Abadía de Montserrat, que es la zona cero de la crisis de los abusos sexuales en Cataluña".

Una abadía que, según explica Hurtado, ya ha reconocido haber tenido entre ellos "a tres pederastas, que han abusado de 15 menores y que se ha negado durante los últimos años a indemnizar a las víctimas a menos que haya sentencia judicial". Por ello, denuncia que "claramente", el "acuerdo de reparación entre Iglesia-Estado se lo pasan por el arco de triunfo".

Y es que, León XIV se ha reunido este lunes con seis víctimas de abusos de la Iglesia española durante una hora en la Nunciatura en un encuentro privado.

Esta víctima no puede entender que "entre todas las instituciones católicas que hay en España, se elija precisamente la Abadía de Montserrat, que es una de las que está haciendo peor las cosas". Es más, entiende que es "un acto de violencia institucional y de matización secundaria".

Por ser díscolos y públicos

Entre las causas de la expulsión de esta víctima de abusos sexuales y de la asociación Reparación Integral, Hurtado apunta a que el papa "no ha recibido a ninguna asociación". "Se encuentra con las víctimas escogidas a dedo por los obispos, víctimas, que legítimamente han decidido tener un perfil bajo y no hablan con los medios de comunicación". Es decir: "Los que tenemos un perfil público somos a quienes no quiere recibir".

Porque, como ha explicado, "hay víctimas que no quieren hablar con los medios y hay víctimas que consideramos que la única manera de erradicar la plaga de los abusos sexuales, que el propio papa reconoce, es denunciar públicamente el encubrimiento generalizado sistemático por parte de los obispos".

Por último, ha contado cómo hace un mes escribió una carta al santo padre, a la Conferencia Episcopal, a la Conferencia de Religiosos, a la Conferencia Episcopal tarraconense, a la Secretaría de Estado Vaticana y a la Nunciatura Vaticana. "La envié a finales de abril. No recibí respuesta".

Entonces, el martes, antes de la visita del papa, fue hasta Nunciatura para entregarla en mano. "Que no digan que el perro se comió mi carta". "Y cuando fui a Nunciatura Vaticana, se negaron a recibirme en persona. Me cerraron la puerta en la cara. Me dijeron que tirara la carta por el buzón. Y llamaron a la policía para que me echaran a patadas. Y tuve que hablar con cuatro furgones de policía que me pidieron el DNI", ha lamentado.

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