Desahucio de Maricarmen
Vender edificios buscando altas rentabilidades y desahucios masivos: así son los métodos de Urbagestión, la empresa que ha echado a Maricarmen de su casa
Los detalles La compañía ha rechazado las ofertas del Ministerio de Vivienda para adquirir el inmueble, así como la de una escritora anónima y la del pianista James Rhodes, que se ofreció para comprar el piso de Maricarmen a un precio superior al de mercado o pagar su alquiler de por vida.

Toda España está escandalizada por el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que este miércoles fue expulsada de la vivienda en la que llevaba siete décadas residiendo en el barrio madrileño de Retiro. Tras este desahucio está Urbagestión, la empresa que ha comprado ese piso. Pese a que no son estrictamente un fondo de inversión ni un fondo buitre, utilizan métodos muy similares.
En su propia web, que ahora está bloqueada, dejaban claro que su objetivo era vender edificios y sacar grandes rentabilidades, dándoles igual si hay inquilinos dentro, como Maricarmen, o incluso si, como en su caso, llevan toda la vida en casa y tienen una discapacidad.
Beatriz Duro, abogada de Maricarmen, asegura que los dirigentes de Urbagestión "se han mostrado como unos auténticos desalmados, porque no han querido negociar absolutamente nada, y se les han ofrecido un montón de alternativas".
De hecho, han rechazado las ofertas del Ministerio de Vivienda para adquirir el inmueble, así como la de una escritora anónima y la del pianista James Rhodes, que se ofreció para comprar el piso de Maricarmen a un precio superior al de mercado o pagar su alquiler de por vida.
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Ruth Galán, asegura que esta compañía "es una inmobiliaria que se dedica a comprar edificios y utilizarlos de manera especulativa". La respuesta de Urbagestión ha sido querellarse contra el Sindicato de Inquilinas por calificarles como un "fondo buitre".
A efectos legales, se trata de una empresa mercantil dirigida por dos abogados y que cuenta con siete trabajadores. No obstante, sus prácticas en el caso del desahucio de Maricarmen son muy similares a las empleadas por los fondos buitre.