Hace apenas dos meses planeábamos cómo serían nuestras vacaciones en la playa o con quién coincidiríamos en agosto: ahora buscamos respuestas sobre cómo será la desescalada a nivel territorial en la que trabaja el Gobierno o cuándo podremos elegir salir a la calle o quedarnos en casa.

En España el verano está marcado por el calendario de la tradición. En mayo empiezan las bodas y las comuniones, pero también las fiestas de los barrios. Sin embargo, este año la realidad es bien distinta: se posponen bodas, se aplazan conciertos, se cancelan fiestas… Quién nos iba a decir a principios de año que estaríamos confinados durante meses para sobrevivir a una pandemia.

'Sí quiero', pero no puedo

Feliz 2020. Después de comer las uvas y darle la bienvenida al nuevo año, se pensó en el número tan redondo que era. No nos había tocado la lotería, pero estábamos todos juntos alrededor de una mesa repleta. Lo mismo le pasó a Nerea, tan bonito le resultó 2020 que decidió escogerlo como el año de su boda: 2 de mayo de 2020.

El puente de mayo era la fecha elegida por Nerea y Miguel para darse el 'Sí, quiero'. Sin embargo, seguiremos confinados, lo que ha hecho que tengan que reprogramar el evento: "El pazo que teníamos contratado no nos dice disponibilidad hasta que vuelva a la normalidad", explica esta joven. Una normalidad que nadie sabe cómo ni cuándo llegará.

La circunstancia de esta pareja no es un caso aislado: aunque con un máximo de seis personas pueden celebrarse enlaces, la mayoría de parejas deciden posponerlo. Lo viven a diario Nuria Sambade y Javi Díaz, fotógrafos de Boquerón á feira, que tenían que haber empezado la temporada en marzo y "con suerte" la iniciarán en septiembre debido a la imposibilidad de celebrar eventos repletos de gente en estos momentos.

"Se aplazan los pagos, pero se mantienen los gastos y la previsión de ingresos para este año se ha ido al garete", explica Javi. Una cuestión que va más allá en el tiempo: las bodas se están reprogramando para la temporada alta de 2021, por lo que no van a poder aceptar a nuevas parejas el año que viene, con la bajada de ingresos que eso supone. "Esta situación nos ha afectado a corto, medio y largo plazo", afirma Javi, que estima que tardarán en recuperarse unos tres años.

Canceladas las Fallas de Valencia, la Feria de Abril de Sevilla, los Sanfermines y la Tomatina de Buñol.

Hoteles 'Covid Free' y hostelería segura

A pesar de la incertidumbre, el confinamiento acabará algún día, así que muchos bares, restaurantes y pubs ya se han puesto manos a la obra y estudian medidas de cara a una posible apertura de sus locales.

La patronal de los hosteleros está trabajando para implementar un distintivo acreditativo de 'hostelería segura' y se ha pronunciado en contra de algunas de las propuestas que han salido a la luz en los últimos días como la instalación de mamparas separadoras, al suponer "una inversión inasumible" y no tener ninguna orden del Ministerio de Sanidad para llevarla a cabo.

Por su parte, la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) también se encuentra desarrollando la creación de un protocolo para garantizar la seguridad tanto de los clientes como de los trabajadores que certificará a los hoteles como 'Covid Free'. Mientras las medidas a implementar llegan, algunos hoteles ya están desinfectando sus edificios y pensando medidas concretas.

Playas y piscinas con aforo limitado

Vayamos a un hotel, a un apartamento o nos quedemos en nuestra ciudad, el verano no se entiende sin un chapuzón en la piscina. Sin embargo, los ayuntamientos empiezan a dudar sobre si estas podrán abrir o no al público este año.

En el caso de las piscinas municipales, el Ayuntamiento de Zaragoza, por ejemplo, ha reconocido que "uno de los escenarios posibles es que no se puedan abrir" este verano, aunque la decisión final dependerá de la evolución de la pandemia y de las directrices del gobierno central.

Lo que sí está claro es que, si finalmente se abren, el aforo estará limitado para asegurar el distanciamiento físico. "Habrá que guardar la distancia un tiempo, hasta en la playa", confesaba la semana pasada Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo, en una entrevista para El País.

En el litoral andaluz es posible que las playas se abran al público con controles de aforo y limitaciones espaciales que podría llevar a cabo la Policía Local o la Autonómica, como si fueran "una especie de vigilantes de playa", explicaba este martes Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía.

"Hasta que llegue la vacuna nada va a ser como antes"

"Hasta que llegue la vacuna nada va a ser como antes. Las aglomeraciones van a tener limitaciones para mantener la distancia de seguridad", aseguraba la ministra Maroto, que no pudo confirmar cuándo será posible abrir las fronteras para permitir la entrada de turistas internacionales, que el año pasado fueron la friolera de 83,7 millones de personas, cuyo gasto ascendió en más de 92.200 millones de euros, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El sector turístico estima pérdidas millonarias. La Alianza por la Excelencia Turística, Exceltur, calcula una caída a nivel nacional de 124.150 millones de euros si se confirma que la desescalada del turismo no se produciría hasta finales de año.

Detrás de las cifras están las historias de miles de personas cuyo sustento está relacionado con el turismo. Una de las afectadas es Claudia, que en pocas semanas ha pasado de tener sus ingresos asegurados todo el año a ver cómo su futuro se torna "más incierto que nunca".

Aunque vive en Granada, Claudia tiene un contrato fijo discontinuo en un restaurante de Ibiza, que no sabe cuándo ni cómo abrirá este año. De momento, se ha acogido a un ERTE: "Me siento una privilegiada, pero sé de mucha gente que se ha quedado con una mano delante y otra detrás", confiesa al otro lado del teléfono.

El 93% de los hosteleros ha tenido que cesar totalmente su actividad como consecuencia de la crisis del coronavirus y, de ellos, el 75% se ha acogido a un ERTE, según datos de la patronal del sector. Y el futuro no parece esperanzador: más del 50% de ellos tendrá que reajustar la plantilla cuando se reanude la actividad.

El verano en Ibiza, dice Claudia, no va a ser como antes: "no se espera afluencia de gente como una temporada normal". Una temporada que ya había empezado en febrero con la llegada del buen tiempo a las islas: "algunos compañeros han pagado mucho dinero por sus alquileres y ahora están allí sin trabajo y sin poder volver", explica.

La paralización del sector del turismo no es lo único que le ha afectado a Claudia, también lo ha hecho el aplazamiento de los conciertos y festivales, su otro sustento.

Apaga la música, se acabó la fiesta

Pospuesto el Primavera Sound, el Viñarock y el BBK Music Legends Festival 2020.

El Interestellar, Cabo de Plata, el Granada Sound… la lista de eventos aplazados o suspendidos que Claudia enumera y que le han afectado parece no tener fin. Normalmente ella comienza la temporada en marzo y la alarga hasta septiembre u octubre con lo que, sumado al trabajo en Ibiza, asegura su supervivencia todo el año.

Aplazado el concierto de Jorge Drexler y los concierto de despedida de Extremoduro; en el aire el concierto de Iron Maiden.

La cantidad de eventos que se cancelan en todos los lugares de la geografía española crece a diario y el futuro no se dibuja esperanzador. Solo en el periodo de marzo a septiembre, la Federación de la Música de España estima unas pérdidas de más 559 millones de euros de la música en vivo. Parece que tenemos que ir olvidándonos de partidos, conciertos o festivales en los próximos meses.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, aseguraba a finales de la semana pasada que este verano no habría "acontecimiento multitudinario alguno en España y posiblemente si lo alargamos hasta el otoño tampoco". De momento, la ciudad de Madrid ha suspendido todas las fiestas populares en la capital, al menos, hasta octubre.

¿En el pueblo y sin verbenas?

Canceladas las fiestas de San Juan y San Pedro en León; y las de Burgos, Alpedrete y Coslada. Suspendido el Corpus de Granada, San Prudencio en Vitoria, las Cruces de Mayo en Córdoba y San Isidro en Madrid.

En medio de esta vorágine de cancelaciones que aumenta a diario, se habla de que éste será el verano de la vuelta a los pueblos. Se llenará la España vaciada a la que tanto amamos, pero que tan poco cuidamos. Volveremos, pero ¿de qué manera lo haremos?. Si hay algo que caracteriza al estío del pueblo son los encuentros con los amigos de la infancia, las verbenas y los bailes 'agarraos' hasta el amanecer. Y todo parece indicar que este año no podremos disfrutar de eso.

"Este año está todo en el aire, no creo que hagamos nada, ni siquiera en otoño"

"La gente tiene miedo de hacer cualquier cosa", asegura Gloria Suárez, que durante años organizó las fiestas de su pueblo en León. En junio celebran el Corpus y en agosto la fiesta del veraneante, pero "este año está todo en el aire, no creo que hagamos nada, ni siquiera las actividades de otoño e invierno", asegura.

Aplazadas las fiestas de Moros y Cristianos del municipio valenciano de Altozano, las de San Lázaro en Lugo, las de Baiona, todas las de la ciudad de Madrid… La lista de fiestas patronales suspendidas o aplazadas cada vez es más larga y parece no tener fin.

Tampoco creen que haya fiestas en agosto en Ólvega, Soria, en parte porque ya han tenido que cancelar la romería de San Marcos de este fin de semana. Gerardo, uno de los organizadores, asegura que lo más importante es la situación actual: "Las fiestas al fin y al cabo son lo que menos nos importa ahora mismo", confiesa.

Aunque, para mantener la tradición, han organizado un bingo online y la misma discoteca móvil que iba a actuar en vivo lo hará a través de internet. Porque si hay algo que hemos aprendido estando confinados es que lejos quiere decir cerca gracias a las videollamadas con amigos y familiares. Quizás, quién sabe, este año vivamos las fiestas del pueblo, desde el pueblo, pero conectados a una pantalla: reinventarse o morir.

Vuelta a la nueva normalidad con una cicatriz social

Sin haber iniciado todavía la desescalada, parece pronto vaticinar dónde y cómo viviremos el verano. Lo que sí está claro es que no será como los demás, que el distanciamiento físico se alargará en el tiempo y que el turismo extranjero tardará en volver. La vuelta a la normalidad tal y como la conocemos no será posible hasta que no se encuentre una vacuna para la COVID-19 o hasta que toda la sociedad genere anticuerpos contra el coronavirus. Estamos a punto de vivir el verano más atípico de nuestras vidas.