A la espera de cómo seguirá evolucionando la pandemia de coronavirus y las medidas que establezca el Gobierno central, algunas localidades costeras ya están estudiando cómo se podría acudir a las playas este verano.

Es el caso de Denia, donde el Ayuntamiento valora contratar a más personal para informar a los bañistas sobre cómo se debe mantener la distancia de seguridad. Allí hay más de 20 kilómetros de playa con múltiples accesos, por lo que no sería necesario parcelarla para evitar aglomeraciones.

Mientras, en el Puerto de Santamaría ya están poniendo a punto los accesos para poder pisar la playa de Valdelagrana. Ahora solo falta que las autoridades levanten la mano. "Nuestras playas son nuestro principal activo, así que tenemos que, aun estando ahora cerradas, tenerlo previsto", explica el alcalde, Germán Beardo.

Van dando forma a un escenario que, de reabrirse, aún distará mucho de la imagen que nos viene a la cabeza al pensar en una playa del sur en agosto. El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, habla de distancia entre bañistas, aforo reducido y control del mismo "a través de la policía local, de una especie de vigilantes de playa que va a haber, donde una vez completo el aforo no va a poder entrar nadie más en las playas".

Un verano 'cogido con pinzas' que en Chiclana de la Frontera prefieren afrontar con optimismo. Allí tienen las playas casi listas desde febrero, "solamente a la espera de que todo esto vaya evolucionando muy bien para que todo el mundo pueda disfrutar de la Barrosa y Sancti Petri", según explica su alcalde, José María Román.

Movimientos que son una bocanada de ánimo para los hosteleros, que dan vueltas a las mejores medidas para abrir en desescalada. "Necesitamos saber cuáles van a ser las condiciones de reapertura de restaurantes", reclama, en este sentido, Carlos Juárez, propietario de un establecimiento.

Marta Marín, por su parte, tiene asumido que la imagen de su tienda del puerto de Santamaría llena de clientes no se repetirá estos meses, pero teme tener que echar el cierre si le imponen estrictas medidas de desinfección que su pequeño negocio no puede costear. "Tendríamos que poner las prendas en cuarentena o desinfectarlas con ozono", explica.

En la Comunidad Valenciana, en Gandía, también trabajan en "un ambicioso plan estratégico que hace de la seguridad el eje fundamental" de cara a poder abrir las playas, según asegura Vicent Mascarell, concejal de Turismo. Así, apuestan, por ejemplo, por potenciar la anchura de la playa para dar más espacio a las terrazas de los restaurantes.