El calor golpea a los más humildes

La temperatura sí entiende de clases sociales: la mortalidad por calor extremo se dispara en barrios con rentas bajas y viviendas antiguas

El dato En la provincia de Barcelona, solo el 38,9% de los hogares con ingresos inferiores a 1.000 euros mensuales dispone de algún sistema de refrigeración, mientras que el porcentaje asciende al 71,2% entre las familias con rentas superiores a los 3.000 euros.

Un aparato de aire acondicionado Un aparato de aire acondicionadoEuropa Press

Las olas de calor no afectan a todos por igual. La diferencia entre llevarlas con una relativa comodidad o simplemente sobrevivir depende, principalmente, del tipo de vivienda, el barrio, y la renta disponible. Así lo demuestra un estudio elaborado por el Institut de Recerca Urbana de Barcelona (IDRA) para la Diputación de Barcelona.

Este estudio sostiene que la mortalidad y el desarrollo de problemas de salud asociados al calor extremo tienen un factor que va más allá de la temperatura, y es la clase social. El calor es más mortal en los barrios con menores ingresos, viviendas más antiguas y mala climatización.

Buena muestra de ello es lo sucedido en 2022, el verano más caluroso registrado en Europa. 1.772 personas murieron por causas atribuibles al calor en Cataluña, 1.327 de ellas en la provincia de Barcelona. Entre estos fallecidos, el perfil más común lo conforman mujeres mayores, con enfermedades previas, residentes en barrios de renta baja y sin aire acondicionado.

Porque los sistemas de climatización son fundamentales para reducir la mortalidad del calor, y también son un buen indicador del nivel de renta. En la provincia de Barcelona, solo el 38,9% de los hogares con ingresos inferiores a 1.000 euros mensuales dispone de algún sistema de refrigeración, mientras que el porcentaje asciende al 71,2% entre las familias con rentas superiores a los 3.000 euros al mes. La media provincial se sitúa en el 57,2%.

En consecuencia, el informe defiende como medida de choque que se garantice el acceso a la refrigeración a las personas más vulnerables, como las personas mayores de rentas bajas que viven solas, así como a los centros sanitarios, las residencias y las escuelas.

Se reclama también una ley estatal de protección ante el calor extremo, un Fondo Climático Provincial financiado principalmente a través de la fiscalidad sobre los sectores más contaminantes o un sistema público de indicadores de calor y desigualdad climática.

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