Ceuta, al límite
La solidaridad no es suficiente en Ceuta: los voluntarios y las ONG, desbordados ante la crisis migratoria
Los detalles Más de mil menores siguen en la ciudad autónoma diez días después de su llegada, y muchos de ellos siguen sin tener un techo bajo el que dormir ni comida garantizada.

Resumen IA supervisado
La crisis migratoria de finales de julio ha desencadenado una ola de solidaridad sin precedentes en Ceuta. Centenares de personas se han movilizado para ayudar a más de mil menores que permanecen en la ciudad en condiciones precarias. Vecinos como Abdelah Mustafa, presidente de la asociación Sidi Embarek, han ofrecido refugio a mujeres y niñas en situación vulnerable, alcanzando casi 300 acogidas. La ONG 'Luna Blanca' distribuye más de 2.000 raciones diarias de comida, priorizando a los menores. Sin embargo, los recursos son insuficientes y la ayuda sigue siendo necesaria para brindar un trato digno a los migrantes.
* Resumen supervisado por periodistas.
La crisis migratoria acontecida los días 30 y 31 de julio han desatado un aluvión de solidaridad sin precedentes en Ceuta. Centenares de personas se han volcado para atender a los más de mil menores que diez días más tarde siguen en la ciudad autónoma en condiciones más que precarias, sin un techo bajo el que dormir y sin comida asegurada.
Muchos vecinos se han dedicado a ayudar a chicas como Wiam, que llegó a España huyendo del miedo. "Mi padre quería abusar de mi en Marruecos, me amenazó con matarme si volvía", relata. Ahora, comparte recursos con cientos de mujeres y niñas que se encuentran en una situación similar a la suya.
Ante esta tesitura, hay quienes se han volcado con ellas. "Nos decidimos los vecinos del lugar a darles cobijo y refugio a unas chicas. Al principio eran 10 personas, luego 60 y al tercera 195. Ahora hay prácticamente 300 mujeres", relata Abdelah Mustafa, presidente de la asociación de vecinos Sidi Embarek.
También hay quienes tratan de garantizar la nutrición de aquellos que están en una situación más crítica, como la ONG 'Luna Blanca', que reparte más de 2.000 raciones de comida al día. "Está todo el día la cocina abierta, estamos cocinando durante todo el día", relata su portavoz, Halima Ahmed.
Sin embargo, no hay recursos para todos y, en ocasiones, tienen que elegir a quién proporcionar alimentos: "La prioridad la tenemos en los menores, porque es un colectivo vulnerable máximo".
Pese a que son miles las personas que están colaborando, ni siquiera es suficiente. "Estamos muy desbordados necesitamos manos, muchísima ayuda", relata Ahmed. Porque diez días después de la avalancha migratoria, el compromiso de aquellos que buscan acoger a los más desfavorecidos sigue sin ser suficiente para darles un trato digno.