SEMANA SANTA
Sevilla cambia el sueño por el fervor en la Madrugá
Los detalles Las seis hermandades de la Madrugá recorren ya el centro de Sevilla en una noche marcada por el silencio, la devoción y las grandes multitudes. Sin incidencias destacadas, la ciudad vive uno de los momentos más intensos de su Semana Santa.

Resumen IA supervisado
Las seis hermandades de la Madrugá de la Semana Santa de Sevilla recorren el centro de la ciudad, creando un relato único de fervor y emoción compartida. La noche se caracteriza por contrastes, desde el recogimiento hasta la explosión popular. Las imágenes titulares, sostenidas por la devoción de los cofrades, trascienden lo religioso y se convierten en memoria colectiva. El Silencio fue la primera en alcanzar la Carrera Oficial, mientras que la Macarena transformó el ambiente con júbilo. Esperanza de Triana cruzó el Guadalquivir, y Los Gitanos y El Calvario ofrecieron momentos de introspección. La jornada transcurre con normalidad, sin incidencias reseñables.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las seis hermandades de la Madrugá de la Semana Santa de Sevilla ya recorren las calles del centro, componiendo, un año más, ese relato único en el que la ciudad renuncia al sueño para entregarse al fervor, al silencio y a la emoción compartida. La noche avanza entre contrastes: del recogimiento más sobrio a la explosión popular, de la penumbra al brillo de los pasos, de lo íntimo a lo multitudinario.
Las imágenes titulares dejan a su paso estampas que trascienden lo religioso para convertirse en memoria colectiva, sostenidas por la devoción de los cofrades y la admiración de quienes contemplan una de las mayores expresiones patrimoniales de la ciudad. Aunque la Hermandad de la Macarena fue la primera en abrir sus puertas, fue El Silencio quien alcanzó antes la Campana —inicio de la Carrera Oficial— gracias a la cercanía de su sede.
En la Plaza del Duque se impuso, en los primeros compases, la sobriedad. Miles de personas guardaban respeto ante el paso de una cofradía que hace del silencio su lenguaje. Poco después, ese mutismo encontró su máxima expresión con la llegada del Gran Poder. El "Señor de Sevilla" avanzó entre una multitud que calla a su paso, en una escena que parece suspender el tiempo desde la medianoche hasta el alba.
Pero la Madrugá también es pulso popular. La irrupción de la Macarena transformó el ambiente: la emoción contenida se volvió júbilo. La Centuria Romana, los "armaos", abrió paso a Jesús de la Sentencia, mientras la Virgen de la Esperanza Macarena desplegaba una devoción que desborda lo local y se vuelve universal.

Al otro lado del Guadalquivir, en la calle Pureza, Esperanza de Triana iniciaba su camino desde la Capilla de los Marineros. El Cristo de las Tres Caídas, con su característico andar, marcaba el ritmo de una salida que convierte el cruce del río en uno de los momentos más simbólicos de la noche.
También Sevilla se reencontró con Los Gitanos, cuando el Santuario abrió sus puertas de madrugada. Jesús de la Salud, "el Manué", y la Virgen de las Angustias avanzan dejando tras de sí escenas cargadas de emoción, con paradas que conectan la tradición con la memoria de la ciudad, como su paso por el entorno de Dueñas o la visita a Santa Ángela.
La última en ponerse en marcha fue El Calvario, desde la Magdalena. Su cortejo, más reducido y austero, propone otro tempo: el de la introspección, el de los pasos que parecen susurrar en la madrugada.
Hasta el momento, la jornada transcurre con normalidad, sin incidencias reseñables según Emergencias Sevilla. La ciudad sigue latiendo al ritmo de una noche que no se explica: se vive.
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