No le quitan nada a nadie
Regularizarse en España, el deseo de migrantes que contribuyen y forman parte de nuestra sociedad: "Ansío volver a ver a mis hijas"
Los detalles Zuleima dejó Colombia y a su familia hace cuatro años y en su primer trabajo en España, como empleada del hogar, solo cobraba "400 euros" por largas jornadas. Tras denunciar, el juez le dio la razón, pero no recibió indemnización por no tener papeles.

Resumen IA supervisado
Zuleima, una migrante colombiana en España, sueña con regularizar su situación, lo que cambiaría su vida significativamente. Dejó Colombia hace cuatro años y anhela reunirse con sus hijas. Regularizarse le otorgaría derechos laborales que no tuvo en su primer empleo como empleada del hogar, donde trabajaba todo el día por 400 euros, de los cuales la mitad se destinaban a alimentación y alojamiento. Aunque un juez reconoció su situación, no recibió indemnización por su estatus irregular. María José Moreno, abogada, destaca la dificultad de denunciar en tales condiciones. Jorge, un migrante argentino, también busca regularización para trabajar y ayudar a su familia. Expertos aseguran que la regularización no colapsaría servicios públicos, sino que contribuiría a la sociedad y mejoraría la dignidad de los migrantes.
* Resumen supervisado por periodistas.
Poder ser regular en España a Zuleima, migrante colombiana, le cambiaría la vida. "Sería como volver a nacer aquí", expresa la mujer, quien dejó Colombia hace cuatro años y a sus dos hijas allí. "Sería maravilloso volver a verlas. Espero con ansias que ese día llegue", manifiesta.
Además, también tendría reconocidos derechos como trabajadora que en su primer trabajo, como empleada del hogar, no tenía. Trabajaba durante todo el día y solo recibía "400 euros, de los que 200 iban para alimentación y los otros 200 para una habitación".
Tras denunciar ante el juez su situación, este le dio la razón, pero no recibió ninguna indemnización por no tener los papeles. En este sentido, María José Moreno, abogada y responsable del área jurídica de Movimiento por la Paz, subraya que "ni siquiera es seguro poner una denuncia cuando estamos en una situación irregular" ya que, argumenta, "hay una dificultad de prueba".
Por su parte Jorge, migrante argentino de 22 años, confía en que su regularización salga adelante. Pese a que ha estudiado Marketing, no puede trabajar con seguridad. "Si se me diese esa oportunidad, podría trabajar, ayudar a mi familia...", cuenta.
Lo cierto es que la regularización no colapsaría servicios públicos, tal y como defienden los expertos. "Eso son mensajes racistas", critica la abogada María José Moreno, a lo que añade que los migrantes "son parte y contribuyen a nuestra sociedad".
Además, esos papeles no les quitan nada a nadie, sino que simplemente supone avanzar en derechos y en dignidad.
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