Indignante historia
Denuncia las deficiencias de una residencia de Madrid y amenazan con echar a su madre con Alzheimer: "Quieren amordazar a los familiares"
Los detalles El hombre empezó a ver "hematomas en el rostro y en las manos" de la anciana, de 84 años, que también sufrió "dos fracturas seguidas en el mismo brazo y dos traumatismos craneoencefálicos". Tras ello, repartió un papel entre familiares de otros usuarios. Un día después pidieron que la mujer dejara el centro.

Resumen IA supervisado
Una residencia privada en la Comunidad de Madrid intentó expulsar a una mujer de 84 años con Alzheimer y grado tres de dependencia, después de que su hijo denunciara deficiencias en el centro. El hombre afirma que la expulsión es una represalia por sus quejas. En un año, su madre sufrió múltiples caídas y lesiones, lo que levantó sospechas sobre la calidad del servicio. Tras informar a otros familiares sobre cómo presentar quejas, se le notificó la expulsión. La Comunidad de Madrid ha paralizado la medida, y el portavoz de la Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores critica la situación. A pesar de su desgaste emocional, el hijo seguirá luchando por mejorar el trato en las residencias.
* Resumen supervisado por periodistas.
Una residencia privada de la Comunidad de Madrid quiere expulsar a una mujer de 84 años, con Alzheimer y un grado tres de dependencia después de que su hijo denunciara las deficiencias del centro. "Me dicen que expulsan a mi madre y que tengo 15 días para sacarla o la sacan ellos de allí del centro", cuenta el hombre a laSexta, tras lo que denuncia: "Quieren echar a mi madre porque su hijo, yo, les resulto molesto; es totalmente una represalia hacia ella".
En poco más de un año, su madre ha sufrido cinco caídas, según le dicen desde la residencia. "Ha tenido hematomas en el rostro y en las manos, dos fracturas seguidas en el mismo brazo y dos traumatismos craneoencefálicos. Eso ya nos parece sospechoso y empezamos a ver la degradación de los servicios", señala el hijo de la usuaria de la residencia.
En ese momento, decide repartir un papel entre los familiares de otros usuarios, a los que informa de "que ante posibles quejas o reclamaciones, si las tienen que hacer, cuáles son los canales más adecuados para hacerlo". "Y al día siguiente del reparto de ese escrito, se me comunica la medida de expulsión de mi madre", critica el hombre, quien solo pedía una mejor atención para los mayores, que "a través de las quejas, sugerencias o las reclamaciones de los familiares, se intentara mejorar".
"No se pueden tomar represalias"
La residencia privada está acreditada por la Comunidad de Madrid, que este sábado ha comunicado que se paraliza la expulsión. "Lo que se pretende es amordazar a los familiares para que no estén pendientes de cuál es el cuidado que reciben sus familiares en las residencias", subraya al respecto Miguel Vázquez, portavoz de la Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores.
Los familiares de residentes recuerdan que la ley es clara: "No se pueden tomar represalias contra familiares, trabajadores o residentes como consecuencia del ejercicio de sus derechos", afirma Miguel Vázquez, al tiempo que defiende que "ese director no puede volver a dirigir la residencia de Carabanchel".
Por su parte, el protagonista de nuestra historia ha conseguido que no echen a su madre de la residencia, aunque reconoce que está "quemado" y "anímicamente muy desgastado". Sin embargo, dice que seguirá luchando por un trato digno en las residencias.
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