Luis (nombre ficticio porque quiere preservar su identidad) es uno de los casos positivos de coronavirus en el municipio madrileño de Villa del Prado. Trabaja como sanitario en una residencia de mayores, pero lleva cinco semanas sin poder echar una mano por culpa de la COVID-19. Ya hace muchos días que no tiene síntomas, pero el último test practicado en su lugar de trabajo dio positivo, por lo que sigue en casa recluido con su familia, también en cuarentena.

Como Luis, otros 107 vecinos de Villa del Prado han contraído el coronavirus, según los datos de casos que aporta la Red de Vigilancia Epidemiológica de la Comunidad de Madrid [a 27 de abril]. Puede sonar a poco, pero en términos relativos Villa del Prado tiene una tasa de incidencia acumulada de 1.637 casos por cada cien mil habitantes. Es el municipio de más de 5.000 habitantes con el nivel más alto de este índice de toda la comunidad, y está entre los quince primeros del total, con un 1,7% de su población afectada.

Villa del Prado es uno de esos casos que sobresalen en las estadísticas. Ocurre lo mismo con Leganés, una de las localidades más castigadas por el virus. O en Valdemoro, donde registraron los primeros fallecimientos de la región. A estos y otros municipios les une una llegada temprana del virus, que ha provocado hasta la fecha 23.521 muertes solo en España.

A partir de los datos públicos, analizamos los motivos por los que el virus anidó más en unos municipios que en otros, a pesar de tener características similares. Más allá de las cifras, hablamos con sus alcaldes y vecinos en busca de una explicación.

Alta presencia de población sanitaria

El caso de Luis es paradigmático dentro de Villa del Prado (localidad limítrofe con la provincia de Toledo): la presencia del hospital Virgen de la Poveda y de varias residencias de mayores en los alrededores provocan que en torno a un tercio de la población trabaje en este sector. Y esto tiene mucho que ver con que la afectación de coronavirus en el pueblo sea excepcional, según su alcalde, Héctor Ortega (PSOE).

Ortega explica que el hospital ha realizado muchos test de detección del virus a la plantilla que ha presentado síntomas, por lo que buena parte de los vecinos sanitarios que se han contagiado sí se suman a la estadística que publica la región, y que solo incluye los casos positivos confirmados por PCR (algo que no ocurre en otros lugares en los que se han hecho menos test).

No obstante, el alcalde de Villa del Prado considera que los casos que se conocen no reflejan la realidad: "Estoy seguro de que son bastante más", añade, pues "muchas trabajadoras se han dado de baja". Y no solo trabajadores sanitarios: el hijo de Luis también presentó síntomas compatibles con la enfermedad, pero no entra dentro de la estadística.

El Hospital Virgen de la Poveda, dedicado a cuidados paliativos y a casos de demencias, comenzó a recibir enfermos de COVID-19 cuando el resto de hospitales de la región se encontraban saturados, y aún en el momento de la conversación, dice Ortega, tenía más de un centenar de pacientes.

No solo en el hospital han practicado numerosos test; también, como en el caso de Luis, en la residencia en la que trabaja están confirmando los casos. Este vecino, que iba a incorporarse también al Virgen de la Poveda justo cuando tuvo que darse de baja, asegura que había medios de protección suficientes y que se formó a la plantilla (de forma "exprés", pero se hizo) sobre el protocolo de colocación de los EPI. Aún así considera que pudo haber "fallos" en ese protocolo en una plantilla no acostumbrada a trabajar con infecciones, y que eso, sumado a tanta exposición al virus, haya causado el alto número de bajas.

Los agricultores de Villa del Prado (Madrid) colaboran en la desinfección periódica del pueblo.

El sector sanitario ha sufrido los daños colaterales de esta crisis sanitaria en sus propias carnes; los últimos datos indican que España cuenta ya con 37.994 sanitarios contagiados y más de 50 fallecidos. Los profesionales de la salud han denunciado desde el comienzo la falta de medidas de protección; algunos incluso han tenido que comprar material por su cuenta, como revela Andrés, otro sanitario vecino de Villa del Prado que trabaja en SAFE Urgencias, la empresa concesionaria de los servicios de traslados en ambulancia de las urgencias en la Comunidad de Madrid (SUMMA 112).

Además, en Villa del Prado conocieron pronto al virus: el 3 de marzo, el Ayuntamiento anunciaba un caso positivo de coronavirus de una persona que trabajaba en el Virgen de la Poveda, pero que no residía en el pueblo. En ese momento, en España tan solo conocíamos una muerte por COVID-19, los hospitales no estaba desbordados, y aún quedaban 12 días para el comienzo del estado de alarma.

De los primeros fallecidos de España

Mientras que en Villa del Prado apenas conocían el primer caso, en Valdemoro se enfrentaban ya al primer fallecido.

Era cinco de marzo y este municipio del sur de la Comunidad de Madrid amanecía con la primera persona fallecida por coronavirus, la segunda en la región y la cuarta en España. Se trataba de un hombre de 76 años, usuario del Centro Municipal de Mayores del municipio, que se convirtió en portada de todos los medios de comunicación.

La responsable del centro, Felipa Gómez, recuerda que la noticia les sobrecogió, aunque la llegada del virus ya estaba sobre la mesa: "El 4 de marzo nos informan de que hay dos casos de coronavirus en el hospital que podrían ser usuarios del centro", relata. En ese mismo momento, explica, deciden que si se confirman los datos, procederán a cerrar el centro; y así lo hacen al día siguiente, horas antes del mandato por parte de la Comunidad de Madrid.

"Fue una decisión valiente y el tiempo nos ha dado la razón", se enorgullece Felipa, que confiesa que "las decisiones a veces tienen que ser rápidas para que sean efectivas". Esa misma rapidez es la que la directora cree que les puso en el ojo del huracán a principios de marzo, cuando comenzaban a cobrar relevancia los casos de coronavirus en España. La directora insiste en que los usuarios tenían vida más allá del centro y que encontrar el foco es muy difícil: "Querer encasillar un virus es algo imposible", sentencia.

Fuera o no el foco, lo que es seguro es que en el centro se produjo un brote importante: "No sabemos dónde se infectó la primera persona, lo que está claro es que tuvo que tener algún tipo de contacto con el centro porque son muchos los casos de usuarios contagiados y fallecidos", reconoce Sergio Parra Perales, alcalde de Valdemoro.

"No sabemos dónde se infectó la primera persona, lo que está claro es que tuvo que tener algún tipo de contacto con el centro de mayores"

Ahora, con la perspectiva que otorga el paso del tiempo, se ha comprobado que no era un caso puntual, sino todo lo contrario: "El virus había llegado a Valdemoro y además lo había hecho en una población muy vulnerable", reconoce Parra. A 27 de abril, hay 640 casos de contagio confirmados por coronavirus en Valdemoro, según los datos oficiales.

En el Centro Municipal de Mayores de Valdemoro hay 7.390 usuarios; Felipa calcula que al día asistían unas 700 personas. Informática, baile, ajedrez... la cantidad de actividades que se practican a diario es enorme, además de la existencia de un bar y un restaurante en el recinto, "el trasiego de gente es impresionante", asegura su alcalde.

Este ayuntamiento, como todos, no maneja los datos de los fallecidos totales del municipio, pues no se facilitan a escala municipal, aunque conocen bastantes personas del centro de mayores. Lo saben porque, después de la cuarentena que han tenido que hacer los trabajadores, han comenzado a llamar uno a uno a todos los usuarios, "no solo como una llamada de cortesía, también para saber si tienen algún tipo de urgencia o si necesitan ayuda", expresa Felipa.

Valdemoro fue uno de los primeros lugares en estar en el punto de mira cuando el virus todavía parecía una gripe: "Nos convertimos en noticia nacional muy pronto y también con mucha incertidumbre porque no sabíamos qué estaba pasando", dice Parra, que suspendió todos los actos y eventos cuando se conoció el primer fallecido del municipio.

 

A pesar de tomar medidas antes de que se decretase el estado de alarma en España, este y otros municipios analizados han tenido un crecimiento vertiginoso en el número de casos. Aunque todavía es pronto para llegar a conclusiones, los primeros resultados del estudio genético del virus por parte del Instituto de Salud Carlos III indican que el coronavirus ya circulaba por nuestro país entre el 14 y el 18 de febrero.

"El incremento de la epidemia en España en la segunda semana de marzo se debe a transmisiones e infecciones que se produjeron en la última semana de febrero", explicaba en una rueda de prensa de la semana pasada Fernando Simón, director Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad. Las autoridades tendrían que haberse adelantado más aún para haber intentado frenar los contagios.

Igual que a Valdemoro y Villa del Prado, el virus también llegó pronto a Meco, un pequeño municipio de la Comunidad de Madrid cercano a Alcalá de Henares.

Una semana previa cargada de actos públicos

Con una edad media de la población de 36,1 años, Meco es el undécimo entre los municipios más jóvenes de la Comunidad de Madrid. También tiene la tasa de incidencia acumulada de coronavirus más alta de entre esos once municipios más jóvenes, con 887 casos por cada cien mil habitantes. El propio alcalde del municipio, Pedro Luis Sanz (PP) ha pasado la enfermedad a punto de cumplir los 47 años y al inicio de que el brote se despertara más cruento en nuestro país.

Sanz comenzó a sentirse mal días antes: "Tenía la sensación de estar incubando algo", pero no le dio importancia hasta el 11 de marzo, cuando la fiebre le impidió levantarse de la cama. Cinco días después, ingresó en el hospital con una neumonía bilateral provocada por el coronavirus.

El alcalde pasó por dos hospitales, además de estar aislado en su propia casa, y tardó un mes en dar negativo. Sobre cómo pudo contagiarse, Sanz parece tenerlo claro: no escatimó en actividades ni encuentros: "La semana anterior no fuimos una excepción en la celebración de la semana de la mujer y hubo diferentes actos", explica.

"La semana anterior no fuimos una excepción en la celebración de la semana de la mujer y hubo diferentes actos"

Encuentros, excursiones, una carrera e incluso una actuación teatral de la mano de la asociación de las mujeres del municipio: "Estás en contacto con todos: saludas, das la enhorabuena por lo bien que lo han hecho… Lo normal", reconoce.

De la misma manera que pasó con el centro de mayores de Valdemoro, en Meco el virus entró en un colectivo vulnerable. La asociación de mujeres está formada por mujeres mayores y el día de la actuación toda la familia acude a verlas: "Doscientas y pico butacas", calcula Sanz.

Aunque no maneja las cifras, el alcalde sabe que algunas de las personas de la asociación o que asistieron al teatro han fallecido: "Desgraciadamente, ese colectivo sí ha sido golpeado", reconoce.

Más juventud, menos contagios confirmados

Si algo tienen en común Valdemoro y Meco, aparte de que recibieron al virus de forma precoz, es la edad de su población. Las de los dos municipios están entre las 15 más jóvenes de la Comunidad de Madrid. Ambos han tenido también un nivel de infección de coronavirus por encima de otras poblaciones más jóvenes.

Tras comparar la incidencia de la COVID-19 en los municipios y distritos de Madrid ciudad con la edad poblacional, podemos ver cómo donde hay población más mayor hay más casos confirmados. Así lo muestra el gráfico siguiente.

Pero hay varios puntos que no siguen la regla, como son las tres localidades de las que hemos hablado antes. Después de dos meses conviviendo con el virus, ya sabemos que la enfermedad afecta de forma más grave a mayores; son ellos los que más han necesitado hospitalización, y esta era casi la única manera en las primeras semanas de la crisis de que alguien tuviera confirmación de la enfermedad vía test. También sabemos que el sector sanitario ha estado expuesto de especial manera al contagio, como sucedía en Villa del Prado.

España tiene un 19,4% de población mayor de 65 años. A partir de los datos analizados, los municipios de Madrid y distritos de Madrid ciudad que están por encima de esa media (los más envejecidos) tienen una incidencia mayor de casos confirmados, 1.022 casos por cada cien mil habitantes, que las localidades más jóvenes, con 658.

Otra evidencia que hemos ido constatando es que el virus se ha cebado más en las grandes urbes, por eso en los distritos de Madrid ciudad y en los grandes municipios de la Comunidad hay mayor incidencia. Pero de nuevo vemos que allí donde la población es más mayor, como Moratalaz y Retiro, hay más casos confirmados.

Retiro es el segundo distrito de Madrid con el mayor índice de casos confirmados de COVID-19 a 27 de abril.

El caso de Leganés

Leganés es uno de los municipios de la Comunidad más envejecidos, y también de los más castigados por el coronavirus, con el 1,5% de la población afectada confirmada. Si tomamos de nuevo las poblaciones de más de 5.000 habitantes, es el segundo con mayor incidencia acumulada de entre los municipios de la región y distritos de Madrid ciudad.

Además, este nivel de afectación es muy superior al de las otras grandes urbes de la zona sur de Madrid. A principios de abril, Leganés triplicaba en número de casos a su vecina Getafe. A 27 de abril, Leganés sigue teniendo un incidencia 2,4 veces mayor que Getafe, de 1.406 frente a 590 casos por cada cien mil habitantes.

A principios de abril, Leganés triplicaba en número de casos a su vecina Getafe

A simple vista, no parece haber nada que justifique las altas cifras del municipio en comparación con respecto a la localidad colindante. Getafe es algo más joven (19% de población mayor de 65 años) que Leganés (22%); y tiene 6.500 habitantes menos que los 189.861 de Leganés, pero poco más les diferencia.

Ni siquiera el alcalde de Leganés, Santiago Llorente, encuentra una explicación: "He estado mirando la agenda de los dos municipios y no hay nada que pueda justificarlo", confiesa. Aunque al principio se habló de tres casos en una iglesia evangélica, él asegura que "ese no es el foco". La zona en la que se encuentra la congregación, explica el alcalde en conversación telefónica, es limítrofe con Alcorcón, y es allí donde residían los primeros feligreses contagiados.

Tampoco ha encontrado respuesta en el propio Hospital Severo Ochoa de Leganés, donde le aseguran que "no tienen ni idea de por qué se dio tan fuerte". El único motivo aparente, indica, podría ser la media de edad del municipio. Aunque, de nuevo mirando hacia Getafe, no nos da una explicación.

Imágenes del equipo entregado a profesionales sanitarios en el Severo Ochoa

A finales de marzo, el Severo Ochoa tenía los pasillos repletos de personas contagiadas y se vivieron momentos de máxima tensión. Fue uno de los hospitales más saturados de la Comunidad de Madrid. Después, se empezaron a trasladar pacientes a otros centros e incluso se abrió un hospital de campaña. En Leganés es también donde conocimos algunos de los casos más críticos en residencias de mayores, como el centro asistencial Vitalia Home, en el que han muerto más de 90 mayores. No obstante, asegura Llorente que esta dolorosa realidad que vive su localidad no explica las cifras, pues no son son casos confirmados con test.

Al mismo tiempo que Leganés, también se conoció un primer brote en Torrejón de Ardoz, que después no ha tenido cifras tan altas.

Datos insuficientes

Aunque la mayoría de los municipios consultados entienden la situación y evitan criticar la falta de datos, lo cierto es que ninguno tiene constancia de cómo evoluciona su municipio más que por el número de casos confirmados, cifra que actualiza diariamente la Comunidad de Madrid.

Alguno de los consistorios consultados por laSexta prefieren no comentar los datos oficiales hasta que la Comunidad les informe de los motivos por lo que tienen un alto número de casos.

Las cifras que se publican son aún insuficientes como para extraer conclusiones de forma más completa sobre las razones de una mayor o menor influencia del virus en cada zona: sería necesario saber el número de fallecidos, los afectados reales en residencias, o los sectores profesionales de las personas infectadas. Incluso, en pueblos pequeños, habría que saber si realmente los datos se refieren a las personas que viven en ellos o a las que están empadronadas, que muchas veces solo pasan temporadas en los municipios.

El virus SARS-CoV-2 es aún desconocido y la lucha por frenar el número de contagios no se detiene. Tras las medidas de confinamiento, España ha conseguido descongestionar los servicios sanitarios y doblegar la curva de contagios. La desescalada comienza a definirse, pero las altas cifras que todavía presenta Madrid harán que sea de las últimas comunidades en incorporarse a la nueva normalidad.