Tony, madrileño de 37 años, vive en un minipiso de 35 metros cuadrados en el que se entremezclan salón, cocina y despacho de teletrabajo. A pesar de sus reducidas dimensiones hay espacio para el reciclaje, que se resume en un cubo con tres compartimentos para separar sus residuos, uno de ellos destinado a los envases de plástico, metálicos y briks -que van al contenedor amarillo- y una bolsa de papel en una esquinita -debajo de la ventana en la foto superior- en la que va separando el papel y cartón.

Lo de este ingeniero de telecomunicaciones es un ejemplo de que la falta de espacio no es un motivo para no reciclar. De hecho, considera que ese argumento es una mera "excusa". Si lo puede hacer él lo puede hacer cualquiera, piensa, y nos da una clave para gestionar los residuos: "No hace falta tener tres cubos, sino usar bolsas más pequeñas y cubos con espacios compartidos".

En pisos grandes o pequeños, en familias o en pisos de estudiantes, el gesto de separar los envases está cada vez más extendido en España: 4 de cada 5 españoles dice tener diferentes cubos o bolsas para separar sus residuos, destinando uno de ellos a los envases del contenedor amarillo, según un estudio de Catchment para Ecoembes. Es más, según el mismo estudio, el 75% se siente orgulloso de asumir esa tarea.

No hace falta tener tres cubos, sino usar bolsas más pequeñas y cubos con espacios compartidos"

Tony

Aun así, hay gente a la que todavía le cuesta este sencillo gesto y suele anotar diferentes motivos (o excusas, según se mire) para explicar por qué no lo hace. Uno de los más típicos suele ser la falta de espacio, pero, sentimos decir, no es motivo suficiente. Y lo hemos comprobado preguntando a varias personas que viven en espacios pequeños.

Como Tony, Lara, ayudante de producción audiovisual de 35 años, vive en un minúsculo apartamento del centro de Madrid. En su cocina caben tres personas como mucho, pero ella tampoco se escaquea de su tarea ciudadana de separar sus residuos. En el mismo cubo tienen las tres bolsas en las que separa lo que va al contenedor amarillo, orgánico y resto y, claro, a veces esto conlleva algún que otro contratiempo que relata con humor: "Se me cae una al fondo del cubo, o la de envases, que ocupa más, se monta por encima de las otras, etc.".

Nada que suponga un gran incordio, al revés, pone toda su buena voluntad en llevarlo a cabo: "Me apaño, busco la bolsa correspondiente y ya está". Y añade: "En una casa pequeña no se gasta tanto como en una grande, puedes tener sitio perfectamente". Y si no, se busca, como ella, que tiene la bolsa del papel y cartón escondida en el pomo detrás de la puerta.

A este último argumento se suma Tony, que añade que lo que hay que hacer es tirar la basura más a menudo, y recuerda lo que sucedía en tiempos anteriores en los que compartía piso en una vivienda más grande: "Acumulábamos demasiado y luego sacarlo era una operación", bromea.

El esfuerzo de las familias

Hasta ahora habíamos hablado con personas que viven solas y, efectivamente, su generación de residuos es bastante menor, pero, ¿qué pasa donde además hay niños? Pues lo mismo, o incluso más, ya que en ocasiones son los peques de la casa los que más saben de reciclaje.

Y si no, que se lo digan a Iván y a Cristina, que cuentan con dos ayudantes de 4 y 5 años para llevar a cabo a diario la tarea del reciclaje. En su caso, y como vemos en las fotos, también lo disponen todo en bolsas que cuelgan de donde pueden: "Al ser una casa pequeña, no cabe un cubo de esos con compartimentos y los que hay que nos pueden encajar son demasiado pequeños y se llenan enseguida", explica. A pesar de ello, no duda en educar a sus hijos en el reciclaje: "Es súper importante enseñarles, ellos saben qué cosa va a cada cubo y en el cole trabajan mucho en ello".

Olivia y Aaron, con 5  y 4 años respectivamente ya saben separar los residuos.

La educación integrada en las aulas y en el hogar es crucial para que "valoren y cuiden el medio ambiente", apunta Cristina.

Muchos más ejemplos y un concurso

Al igual que las personas citadas, podemos encontrar otros cientos de casos de personas que saben encontrar la forma de reciclar en espacios pequeños. Pero si aún así no ves cómo hacerlo, presta atención a esta campaña que puede darte ideas. Se trata de Soluciones al cubo, una iniciativa de Ecoembes en la que busca que la gente comparta fotos o vídeos de cómo reciclan en su casa. Una participación que tendrá recompensa, pues todas ellas podrán ganar premios como cheques regalo o incluso una minireforma para acondicionar su espacio para el reciclaje guiada por Kristian Pielhoff, famoso presentador del mítico programa televisivo Bricomanía. La campaña estará abierta desde el 26 de mayo hasta el 15 de junio, tienes toda la información en la web de la campaña.

Cuestión de concienciación

La conclusión es que, donde hay concienciación, no hay excusa. Ángela, periodista de 30 años, recuerda haber discutido con conocidas porque decían que no se podía reciclar en un piso "muy pequeño", como en el que ella vivía: "La bolsa de reciclar papel la tenía debajo de la mesa de comer", añade.

Una reticencia que cada vez va siendo más minoritaria, de acuerdo a la experiencia de Laura, que guarda espacio para tres cubos de basura en su pisito de 35m2. En su entorno, asegura, todo el mundo recicla, y los que no, “creo que es más bien porque no saben el real beneficio que puede obtenerse con el reciclaje".

Lo que me resulta incómodo ahora es tener que tirar algo que no va en el cubo de reciclaje que toca"

Laura

Laura, que podríamos encajar en el perfil de superrecicladora, es una absoluta concienciada de esta tarea: "Lo que me resulta incómodo es tener que tirar algo que no va en el cubo de reciclaje que toca".

¿Por qué? Apunta a un gesto de responsabilidad ciudadana, porque "tenemos que intentar aumentar el ciclo de vida de los materiales que usamos día a día", apunta, y hace un llamamiento a los todavía dudosos: "Me preocupa el cambio climático y no encuentro sentido a no hacer algo beneficioso a nivel general que no supone mucho esfuerzo en el día a día".

Y va muy en lo cierto, pues en 2021 las 1.570.513 toneladas de envases de plástico, metal, briks, papel y cartón que se enviaron a reciclar en España evitaron la emisión de 2,05 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Además, se ahorraron 20,50 millones de m3 de agua y 5,27 millones de MWH de energía. Un gesto individual y sencillo que repercute en un beneficio común: todo ventajas.