el debate está servido
Una persona con movilidad reducida u otra con un carrito con un bebé: quién tiene prioridad en el uso preferente del transporte público o en un ascensor
¿Por qué es importante? Edgar, con movilidad reducida, ha denunciado en sus redes sociales que una mujer con un carrito de bebé se le coló en la estación de Renfe de Parla, en Madrid, y que él, al ir en silla de ruedas, debería poder entrar primero.

Resumen IA supervisado
En la estación de Renfe de Parla, Madrid, Edgar, una persona con movilidad reducida, denunció que una mujer con un carrito de bebé se le adelantó en el ascensor, generando un conflicto sobre quién tiene prioridad. Ambos, junto con personas mayores, embarazadas o con discapacidad visual, tienen uso preferente. Según el real decreto de accesibilidad, los ascensores están diseñados para usuarios en sillas de ruedas. Sin embargo, en la práctica, se debe aplicar el sentido común y evaluar quién tiene mayor dificultad para usar un medio alternativo al ascensor. La situación refleja la necesidad de empatía y consideración mutua en espacios públicos.
* Resumen supervisado por periodistas.
Normalmente queda claro quiénes tienen uso preferente en el transporte público o en un ascensor. Pero, entre ellas, ¿quién tiene prioridad? Edgar, con movilidad reducida, ha denunciado en sus redes sociales que una mujer con un carrito de bebé se le coló en la estación de Renfe de Parla, en Madrid, y que él, al ir en silla de ruedas, debería poder entrar primero.
"Esta señora con un carrito se ha colado, no ha dado preferencia a quien la tenía. Los de seguridad intentándola sacar y no quiere salir", ha explicado Edgar. Así estuvieron durante 25 minutos, discutiendo por quién debía subir antes al ascensor de la estación. Ambos tienen uso preferente, al igual que una persona con muletas, de avanzada edad, embarazada o con discapacidad visual. Por eso, el debate está servido. ¿Quién de todas estas personas con prioridad debe tener preferencia?
"Yo creo que ya entre ellos son los que deberían decir pues pasa tú o paso yo", ha respondido una mujer a laSexta. La realidad es que hay que usar el sentido común. Según la teoría, al consultar el real decreto de condiciones básicas de accesibilidad, los ascensores públicos están pensados para que accedan usuarios con sillas de ruedas, con su respectivo equipaje y acompañados de una persona.
En la práctica, sin embargo, "habrá que ver, cuando se da el conflicto, qué usuario tiene una mayor facilidad para poder utilizar un medio alternativo al ascensor", ha explicado Juan Tenorio, abogado de Legálitas. Es decir, hay que valorar quién de los dos, tiene una situación más complicada. Lo dicho, aplicando el sentido común.
"Si hay un señor de 50 años que se sienta en los asientos reservados y si el se siente un anciano que merece sentarse en ese asiento pues peor para él. Se lo dejo, porque qué catástrofe, ¿no?", ha resumido para laSexta una señora. Porque siempre habrá a quien le cueste ceder un asiento, incluso, en situaciones obvias.
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